Ant-Man: El Universo se comprime antes de seguir creciendo


Reconozco que el proyecto de Ant-Man de Marvel no me hacía especial ilusión. No era de esos estrenos a los que tienes que ir el mismo dia, a la primera sesion que puedas para disfrutarlo porque llevas tiempo esperando. Pero tambien reconozco que, a medida que iba leyendo críticas, sobre todo venidas del otro lado del charco, el apetito de una nueva peli Marvel (después de devorar la serie de Daredevil), se hacía un poco más grande.

Recordemos que Ant-Man es el enésimo episodio (he perdido la cuenta) del Universo Cinematográfico de Marvel y supone el cierre de la Fase 2 del mismo, es decir, la serie de pelis con más presupuesto que las de la Fase 1 (Ant-Man tenía 130 millones de dólares y para algunos es un presupuesto económico para una peli de Marvel), y que hacen de presentación para nuevos personajes, y sentar las bases de cara a las nuevas de Los Vengadores, y sobre todo a la próxima Capitán América: Civil War (o Avengers 2.1), en la que aparecerán… Bueno… TODOS (incluido el nuevo Spider-Man). Y es que según veía la peli, pensaba en lo enorme que han hecho estos cabrones de Marvel su universo, la de pasta que le están sacando y la de actores de primera fila que están engatusando.

En cualquier caso, en lo que a la película se refiere, hay que señalar un detalle: el proyecto fue incialmente de Edgar Wright, creador de la genial Trilogía del Cornetto (Shaun of the Dead, Hot Fuzz y The World’s End), protagonizadas por Simon Pegg y Nick Frost, y director de la genial, se mire por donde se mire, Scott Pilgrim contra el Mundo, con lo que se suponía que la película tendría un sentido del humor muy marcado. Por diferencias artísticas, Wright dejó el proyecto (llevándose a Joss Whedon por el camino, por cierto), lo que incluso hizo peligrar el proyecto, hasta que el mando pasó a Peyton Reed, un director de esos que no destacan y muy encasillado en comedias románticas

Dichol o cualo, a Ant-Man le cuesta arrancar, y es que tiene una parte central bastante lenta, lleno de agujeros de guión provocados por las prisas en terminarla, y la intervención de Peyton Reed en el libreto original de Wright. Sin embargo, todo cambia con el desenlace de la película, y se convierte en un espectáculo brillante, con mucho (y muy buen) sentido del humor, por el juego que da lo ridículo que se ven las cosas épicas en tamaño pequeño, a tamaño normal, con escenas de acción trepidantes, muy bien rodadas, diseñadas y montadas, que hacen que pases 40 minutos muy, muy divertidos, de los mejores últimamente en el cine de entretenimiento (con explosión estilo Poltergeist incluida).

En cuanto al reparto, tengo que decir que cuesta aceptar a Paul Rudd (Scott Lang/Ant-Man) como un héroe de Marvel (me pasé un rato de la peli esperando a Leslie Mann o a Brian Fantana) y sobre todo, ese plano gratuito para demostrar que sí vale como superhéroe, en el que enseña abdominales y justifica su dedicación y el tiempo pasado en el gimnasio (miedo me da la cantidad de planos y metraje que se puede usar para ese menester en Capitán América: Civil War). El malo, Darren Cross/Yellow Jacket, que ni me acuerdo del nombre, es muy malo (como personaje y como actor y me acordaba de las palabras de George R.R. Martin), Michael Douglas, como Hank Pym, está en su linea pero sin destacar demasiado (increíble como le rejuvenecen al comienzo de la peli) y Evangeline Lilly pasa de elfa sacada de la manga a personaje del universo Marvel sacada de la manga, y en su línea inexpresiva.

Pero mención aparte merece un enorme Michael Peña (no, no es familia mía, ya me gustaría), que ya me parecía un actorazo y que ha tenido que ser de secundario gracioso (no muere tranquilos) en una peli de la churrería Marvel, con el que le llegue el reconocimiento. Y es que todo el sentido del humor de la película, que lo hay pero no tanto ni tan bueno como he leído (salvando la parte final), recae en él, eclipsando al resto del reparto. Memorables las escenas de cómo se entera de las cosas, sobre todo, la que cierra la película. Y ahí sí que se nota la mano de Edgar Wright.

Ant-Man es una película entretenida gracias, fundamentalmente, a toda la parte final, con un desenlace que es un derroche de montaje, diseño, efectos especiales y épica (graciosa y muy fresca). Su problema es la primera parte, con dos primeros tercios sin ritmo, acelerada en la resolución de determinados momentos, debido a los saltos de guión y muy probablemente a la necesidad de terminar la peli a contra reloj para salvar el proyecto. Todo eso hace que las aventuras del Hombre Hormiga esté uno o incluso dos escalones por debajo de otras producciones del Universo Cinematográfico de Marvel, pero gracias a esa parte final, por encima de cualquier otra película de acción.

¡Buen cierre de la Feis Tu (que mola más el jaip diciéndolo así)!

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Un comentario en “Ant-Man: El Universo se comprime antes de seguir creciendo

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