M:I 2. El desparrame de John Woo y Tom Cruise


Con motivo del estreno de Misión Imposible: Nación Secreta mañana en las pantallas españolas, sigo con mi pequeño repaso de la saga de Ethan Hunt y su fuerza de Misión Imposible. Y es que, tras el éxito que obtuvo la primera parte, poco se tardó en encargar una secuela. De nuevo Tom Cruise producía, junto con Paula Wagner, una continuación que fue la más taquillera en suelo norteamericano, pero que dejaría la saga tocada debido al peculiar estilo del director escogido, John Woo y su séquito de palomas.

Y es que el estilo cojonudo especial diferente del director jonconés hongkonés de John Woo nunca fue bien recibido en Hollywood (salvo con Cara a Cara, un espectáculo con las señas de identidad de Woo, incluyendo a los dos actores más histriónicos de Hollywood: Nicholas Cage y John Travolta). Woo venía con vitola de ser el máximo exponente de una hornada de películas de acción trepidantes realizadas en Hong Kong: ritmo trepidante, disparos coreografiados, conversaciones a punta de pistola y a quemarropa esquivando balas, mujeres atormentadas por los destinos de sus amados y estos atormentados por las acciones de sus mujeres, víctimas inocentes colaterales que llenan de culpa a los protagonistas, mafias, violencia… Y palomas… muchas palomas. Joder, es que me vienen a la cabeza películas suyas que son joyas del cine de acción, como Una Bala en la Cabeza, Hard Boiled y The Killer (su mejor película que, por cierto, llevó a Chow Yun Fat, este con más suerte a tierras norteamericanas). Incluso en su retorno, ya desterrado con Paycheck y sobre todo con Windtalkers, a Hong Kong rodó una obra maestra del wuxia (como buen director chino que se precie) como Acantilado Rojo, dos peliculones maltratados y mutilados en su estreno en España al cortarlos en una sola película.

El caso, volviendo al tema Misión Imposible, es que la película contó con todas las señas de identidad del cine de John Woo, esto es, tiroteos coreografiados, explosiones, patadas voladoras con cuerdas, justas con motos, más patadas voladoras, una mujer que es la fuente del problema, el cargo de conciencia del protagonista, palomas, más palomas y una paloma volando entre una puerta en llamas mientras Tom Cruise pasa a cámara lenta mirando al malo (se me arrugan los cojones). Sin duda, todos los ingredientes para que Mision Imposible 2 se convirtiese en un vehículo de lucimiento megalómano y egocéntrico de Tom Cruise, incluido el otro gran protagonista de la peli: su pelo. Tanto es asi, que el resto del reparto se llenó con gente semi desconocida, quitando a Anthony Hopkins, que sale 5 minutos mal contados. Es que ya el comienzo con Cruise haciendo escalada y el Cristo en la pared era tremendo. Yo creo que incluso quiso usar katanas en la peli, pero no le dejaron, y se desquitó luego con El Último Samurai (armadura Samurai incluida). Hay que decir que la banda sonora de Hans Zimmer ayudó mucho a la enajenación mental de la película, mezclando guitarras eléctricas, flamenco, taconeos, sintetizadores, con la típica melodía y voz de ópera estilo Gladiator. Mola escucharla, pero como leí en Twitter el otro día, se vino muy arriba.

Que sucedió, pues que se convirtió en la más disparatada de toda la saga, a pesar de tener momentos brillantes, como la escena del golpe en Byocite y la parte final del asalto a la isla esa donde estaba el malo malísimo (un pobre Dougray Scott que es buen actor pero al que le pidieron ser más histriónico que Cage y Travolta juntos). Pero claro, los momentos ridículos fueron mayores… Y de mucha calidad en ridiculez. Por cierto, impagable el comentario de un tio como Anthony Hopkins hace sobre la fiesta española en Sevilla, que mezcla las procesiones de Semana Santa con las Fallas valencias: “Curiosa forma de venerar a los santos… Quemándolos”. Infame.

Ojo porque a mi me parece una película de lo más entretenida, pero supongo que porque estaba acostumbrado al estilo de John Woo, y que me gustaba mucho. Claro, la crítica la vapuleó, a la peli, al director y a Tom Cruise y hasta el apuntador. No quedó títere con cabeza. De hecho, para la tercera parte, sudaron tinta china (nunca mejor dicho) para sacar el proyecto adelante.

Pero esa misión, si decidís aceptarla, la contamos en otra ocasión.

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