La Invitación, una cena en el infierno


nullEste próximo viernes se estrena La Invitación, de la directora americana Karyn Kusama, responsable de subproductos como Aeon Flux o Jennifer’s body, pero con un interesante debut con Girlfight, que lanzó a la fama a Michelle Rodriguez.  Se trata de la ganadora como mejor película en el festival de Sitges de 2015, un thriller lleno de tensión que se ganó al público y a la crítica. Will (Logan Mashall Green) y Eden (Tammy Blanchard, Into the Woods) perdieron a su hijo años atrás. La tragedia afectó su relación de forma irreversible, hasta el punto de que ella desapareció de la noche a la mañana. Un día, Eden regresa a la ciudad; se ha vuelto a casar y en ella parece haber cambiado algo, convirtiéndola en una presencia inquietante e irreconocible incluso para Will. Decir mucho más sobre esta película sería un error del tamaño de una casa, se disfruta mil veces más entrando a la sala de cine sabiendo nada, o muy poco sobre la trama.

La Invitación se trata de un thriller psicológico eficaz y lleno de mal rollo y puedo decir, sin miedo a equivocarme, que este es el mejor trabajo de la directora hasta la fecha, aunque tampoco sea muy difícil eso. Esta plagada de planos y tomas que no hacen más que aumentar la tensión, el suspense, la paranoia y el miedo, y apoyada por una banda sonora que da mal rollito desde los primeros acordes. Se ve un estilo tenso, abrupto, directo y muy eficaz para el género. La película está co-escrita por su marido Phil Hay (Furia de Titanes), y su compañero de guión Matt Manfredi, y hay que decir que, aunque es un guión que hace bien su trabajo y añade más angustia a la cinta, me he encontrado con algunas partes en las que las conversaciones de los protagonistas no parecían naturales.

La invitación tiene un ritmo lento, pero eso no quiere decir que se haga pesada, pues la tensión y el suspense nunca abandonan la trama. Además, la frenética sucesión de planos y secuencias que se encuentran en la película te mantienen atento en todo momento. Algo muy interesante también es como se llevan los temas de la muerte, el proceso de duelo de cada persona y un poco también el fanatismo al que llegan algunos. Se trata de un thriller de terror psicológico que se desarrolla poco a poco para volverte loco, y que cuenta con un guión que, aunque a veces parecía un diálogo forzado y al que le falta algunas explicaciones más, aporta una sensación de canguelo y desconfianza general. La película está rodada prácticamente entera en la casa, lo que resulta asfixiante cuanto más avanza la historia, pues sabes perfectamente que algo se cuece (o no) ahí dentro y lo van a pasar canutas para salir. El sonido (o más bien los sonidos de la película, que a veces piensas si se les ha ido la mano con el volumen), te mantienen al borde del terror en todo momento y te hacen pensar que en cualquier momento te va  a saltar algo a la cara. Por otro lado, la fotografía ilumina el escenario de la casa con un suave brillo dorado bastante acogedor y que combina muy bien con los colores más fríos de los flashbacks, y así ayudar a diferenciar cuando estamos en en la casa y cuando se salta a un recuerdo.

Las actuaciones en líneas generales están bien, aunque para mí no son el punto fuerte de la película. Logan Marshall-Green (Will) refleja muy bien el alma torturada de su personaje, Blanchard (Eden) y Huisman (David) triunfan en hacer al espectador incómodo y nervioso a la vez. En la piel en la que no me gustaría estar es la del personaje de Emayatzy Corinealdi, en el personaje de Kira, la nueva novia de Will, que no sabe nada de la gente con la que está en esa reunión. Pero si tengo que destacar la actuación de alguien es la de Lindsay Burdge como Sadie, una fiestera salvaje a la que el faltan varios tornillos y que la actriz ha bordado.

La Invitación hace que durante la mayor parte de la cinta te replantees lo que está pasando: ¿Está Will loco y esa sensación de paranoia y sospecha se la está inventando? ¿Son Eden y David mala gente? ¿Es un experimento social? ¿Están todos locos? Para cuando la película está en su último acto, todas estas preguntas y más se resuelven, pero eso no hace que la película abandone la tensión. Eso sí, a pesar de que durante toda la película me quedé sin uñas de tanto mordérmelas por el suspense y aunque el clímax final me dejase un poco loca, no veo que, como me pasó con Calle Cloverfiel 10, aporte algo novedoso a este tipo de thrillers ¿El final? Creo que esa última toma es fantástica y macabra que yo no me esperaba. Aunque yo necesitaba más explicaciones de toda la movida, el desenlace es bueno e impactante y gore. Y no entro en detalles que no quiero desvelar el pastel.

Resumiendo, La Invitación es una película que tendrá a los espectadores incómodos, nerviosos y locos por saber lo que se cuece en la casa hasta ese clímax final. Que aunque, como he dicho, no se encuentre muchas cosas nuevas del género en la película, consigue transmitir a la perfección lo que uno pide de un thriller psicológico. Las actuaciones son más bien normalitas, pero la propia historia cubre ese tema. Eso sí, creo que la historia, la tensión, el agobio continuo que tienes mientras ves la película y su desarrollo lento, es el punto más fuerte de La Invitación, con un final apoteósico donde se gastan casi más botes de sangre falsa en 10 minutos que en Braveheart. Muy recomendable

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Un comentario en “La Invitación, una cena en el infierno

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