El Libro de la Selva: La actualización de un clásico


JBOOK_CENTER_MOWGLIBALOO_SPAIN.jpgEl pasado viernes llegó a nuestras pantallas la última producción de Disney, El Libro de la Selva, que continúa con la actualización de los clásicos en imagen real por parte de los de Mickey. Tras estrenar, con mayor o menor éxito, Cenicienta (Kenneth Branagh) y Maléfica (Robert Stromberg), sin duda, El Libro de la Selva iba a marcar el camino por donde irán estos remakes de sus propios productos, y si todos van a ser como éste, nos espera un final de década espectacular, ya que hasta 2019, Disney irá actualizando todo su repertorio de fábulas animadas en imagen real (Pedro y el Dragón Elliot, El Genio de Aladdin, La Bella y la Bestia, El Rey Arturo, incluso el Peter Pan de Disney).

Dirigida por Jon Favreau (Iron Man, Cowboys y Aliens, Chef y Zathura), El Libro de la Selva nos cuenta la historia de Mowgli (Neel Sethi), un niño criado en la selva por una manada de lobos, que emprende un fascinante viaje de autodescubrimiento, tutelado por Bagheera (Ben Kingsley), la pantera que le descubrió y cuidó desde pequeño. Mowgli se verá obligado a abandonar el único hogar que ha conocido en toda su vida al lado de los lobos, adoptado por Akela (Giancarlo Esposito) y Raksha (Lupita Nyong’o). Pero pronto tendrá que huir del tigre de bengala Shere Khan (Idris Elba), quien ha puesto precio a su cabeza. Su viaje le hará conocer a la serpiente Kaa (Scarlett Johansson) y a Baloo (Bill Murray), con el que establecerá una relacion de amistad y le llevará hasta el Orangutan Rey Louie (Christopher Walken).

Una vez puestos en situación, tengo que decir que no esperaba mucho de la película. Hace tiempo que Jon Favreau habia dejado de ser fiable, desde Iron Man 2 (la más floja de todas las pelis de Tony Stark desde mi punto de vista), para ser exactos, cosa que se confirmó tras Cowboys y Aliens. Quizás por eso El Libro de la Selva me ha sorprendido tanto. Se trata de una cinta muy entretenida, sin aspavientos, sin salirse del guión marcado (y nunca mejor dicho), que es honesta y te ofrece lo que esperas ver, que te traslada a tu infancia estilo crítico gastronómico de Ratatouille (en mi caso, a ver a mi padre proyectando en super 8 a Baloo y Mowgli) y, sobre todo y por encima de todo, con una factura técnica a la altura de muy pocas producciones. Y es que ese es, sin duda, el mayor logro de la película, poner al servicio de la historia la tecnología, y en este caso es un derroche.

Y es que los efectos especiales son simplemente increíbles, a la altura de la que, para mi es a día de hoy una de las mejores películas técnicamente hablando: Avatar. Pero mientras que la cinta de James Cameron tenía todavía un tufillo a CGI a muerte (sobre todo por la necesidad de crear humanoides por ordenador), en la de Jon Favreau la naturaleza le hace el trabajo sucio, y lo “único” que tiene que hacer es imitarla. Y el resultado es espectacular, no solo por la integración de Neel Sethi con el entorno, sino por el realismo con el que están representados tanto los animales (Baloo se hizo con tantos pelos que necesitaba 5 horas de renderización), como fluidos o la vegetación. Pero es más espectacular todavía cuando te enteras de que la película se rodó íntegramente en un estudio de Los Ángeles y las localizaciones fueron creadas por CGI. En dos palabras, im presionante. Por cierto, hay una escena que recuerda a El Rey León, y yo me preguntaba ¿habrá remake en imagen real en ciernes? ¿Será El Libro de la Selva un banco de pruebas? Yo apuesto a que si.

El guión de El Libro de la Selva avanza sin problemas, con un desarrollo interesante y entretenido, sin complicaciones, bien engrasado y sin florituras, y esa es su gran virtud. No se pierde en consideraciones morales ni metafísicas, solo encontramos las típicas pildoritas made in Disney de aceptación de la personalidad, de no sentirse de diferente (y ser excluido por ello), del respeto a la naturaleza, típicas en su filmografía, pero sin más pretensiones. Y es que, teniendo en cuenta que más que una adaptación del libro homónimo de Rudyard Kipling, es una actualización de la película animada de Disney, se agradece y te dejas llevar. Pero tiene sus puntos oscuros, nunca mejor dicho, también made in Disney, con escenas oscuras que pueden provocar alguna que otra pesadilla en los niños (¡no todo es alegría en la selva!).

Otra de las cosas que sobresalen son las interpretaciones, en dos sentidos. Primero, en la piel de Neel Sethi que da vida al joven cachorro de humano, que aporta frescura, fuerza y carisma en todos los momentos de la peli. Pocas veces chirría y es un gustazo verle corriendo por esa selva generada por ordenador sin que los efectos canten mucho. Sin duda, otro de los descubrimientos de niños actores (tras Jack Tremblay de La Habitación) que veremos hasta donde llega. Y segundo, las voces, en especial las de Idris Elba como Shere Khan, con unos matices de dominación y autoridad que asustan por momentos, la de Ben Kingsley como Bagheera, todo lo contrario que la de Elba, adoctrinante y con la autoridad del tutor, y por último la de Bill Murray, con su conocida socarronería como si todo le resbalase y con su tan peculiar sentido del humor, le van como anillo al dedo a Baloo. Además, es el encargado de cantar Lo más vital, de manera brillante, por cierto. Sin duda, de lo mejor de la película.

En definitiva, El Libro de la Selva es una gran película para toda la familia, con momentos oscuros, como suele ser habitual en Disney, pero que se aleja de la seriedad de otras producciones para centrarse en lo importante, esto es, en hacer disfrutar sin dobleces, sin dobles sentidos, pero sin olvidar los mensajes actuales (y actualizados) como el respeto a la naturaleza y el ecosistema, ser uno mismo y tratar a todos por igual. Y es que tengo que reconocer que, mientras la veía (y tarareaba y seguía el ritmo de la canción de Baloo) pensaba en la suerte que tienen las nuevas generaciones de poder ver en el cine, gracias a la tecnología actual, historias como las de El Libro de la Selva. No tengo ninguna duda de que las sensaciones serán muy similares a las que tuve yo hace 30 años (joer, se dice pronto!), de diversión, emoción y entretenimiento. Imprescindible disfrutarla en pantalla grande y versión original para una experiencia fabulosa. Y recordar… Duuuubi duuuuubi duuuuu quiero ser como tuuuu…. Y de camino, la segunda parte, claro.

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7 comentarios en “El Libro de la Selva: La actualización de un clásico

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