Demolición. Brillante ejercicio de deconstruccion emocional


Demolition_poster_goldposter_com_2.jpegEl pasado viernes llegaba a nuestras pantallas la esperada nueva cinta del cineasta canadiense Jean-Marc Vallée (Dallas Buyers Club, Wild), Demolición, un drama bastante peculiar y con curiosos toques de comedia, alejada de los dramas típicos hechos para competir por el Oscar. Escrita por Bryan Sipe (Alpha Mail), cuenta como máxima estrella a un cada vez más cotizado Jake Gyllenhaal, quien se convierte en alma de la palícula. Demolition nos cuenta la historia de Davis, un exitoso hombre de finanzas que pierde a su esposa en un accidente y lucha por entender su desconexión emocional. Lo que empieza como una carta de queja sobre una máquina expendedora a la compañía se convierte en una serie de cartas donde revela cosas extremadamente personales. Las cartas de Davis captan la atención de de la representante de servicio al cliente, Kate (Naomi Watts) y, en medio de sus propias cargas emocionales y financieras, ambos crean una especial conexión. Con la ayuda de Karen y su hijo Chris (Judah Lewis), Davis comienza a reconstruirse, comenzando con  la demolición  de la vida que siempre había conocido.

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Y como no podía ser de otra forma, Jake Gyllenhaal ofrece una actuación de las que ya nos tiene acostumbrados, perfecta en los matices, realmente extraordinaria como un hombre que se niega a llorar la muerte de su esposa y busca a través de “demolición” una catarsis que nunca llega. En esta película me encontrado con su mejor actuación desde Brokeback Mountain, y, habiendo dejado atrás el fracaso que resultó Prince of Persia: Las arenas del tiempo, todavía no me explico como este hombre no recibe el éxito que merece y que tanto le está costando. Igual de delicadas y crudas son las actuaciones de la elegante Naomi Watts (Lo Imposible) y el talentoso Judah Lewis (Point Break), cuyos personajes son, cada uno a su manera, cruciales para la catarsis de Davis. Pero no es otro que Judah Lewis, que encarna a Chris, el hijo del personaje de Watts, el que deja más boquiabierto, no solo por la complejidad de su personaje, sino por la forma en la que ha representado y dado vida a su personaje de manera sublime.

El cineasta Jean-Marc Vallée comenzó como un director de cine “underground” y fuera de lo común, alejado de los circuitos comerciales de Hollywood, pero estos se vieron atraídos con películas como Dallas Buyers Club y Wild , asi como su acercamiento a la naturaleza humana. Demolición se parece más a sus primeras películas, como Café de Flore y C. R. A. Z. Y. sobre todo, en el periodo de duelo en el que uno parece tener una tormenta metida den el cuerpo. Vallée y su director de fotografía Yves Belenger, trasladan su enfoque natural pero riguroso a la cinta, resultando elegante sin parecer excesivamente pesado y pedante. La forma en la que Demolición está hecha permite al guión y a las actuaciones brillar más todavía, cosa que logra cada minuto de la película.

Y hablando del guión, se trata de uno de mis favoritos de lo que va de año. Se utiliza un método epistolar que nos deja entrar en la vida del protagonista y, sobre todo, conocer a Kate y saber todo el pasado de Davis, que le cuenta a Kate todo esto para desahogarse. Probablemente el humor que se cuela no sea para todo el mundo, pero hace que la película no se te haga eterna. También me ha sorprendido que el guión sea totalmente original, es decir, que no esté basado en ningún libro o artículo, porque la historia parece sacada de un best seller de la lista del New York Times. Pero más bonito de la película es sin duda alguna la relación entre Chris y Davis. Y todo se desarrolla con una banda sonora que me ha encantado.

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Demolición consiste en un viaje al interior de la persona y la forma de afrontar la pérdida y los golpes de la vida, convirtiéndose en un viaje catatónico hacia el conocimiento interior. Aun teniendo un aire a sus primeros trabajos, sí que mantiene algunas de las características de Wild y Dallas Buyers Club, es decir, es una historia que se centra alrededor de protagonistas afligidos que encuentran la liberación de las formas más peculiares, en este caso por medio de la demolición y destrucción de ordenadores, neveras, puertas, etc. En resumen, Demolición no es una película para todo el mundo pero sí una que si te gusta, te va a llegar hondo y dejar huella. Mucha gente puede sentir empatía por los personajes y sus situaciones, en mucha medida gracias al fantástico elenco, encabezado por un magistral Jake Gyllenhaal, y el buen guión de la película. Sin duda, Demolición merece mucho la pena.

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