Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar. Naufragio por hastío


nullLa saga Piratas del Caribe se ha convertido en una de las franquicias más rentables y más importantes para Disney. Tras un fiasco de crítica con En Mareas Misteriosas (que no de taquilla, ya que superó los 1.000 millones de dólares de recaudación mundial), la saga vuelve de la mano de dos directores noruegos (de nombres impronunciables) y responsables de la entretenida Kon-Tiki, pero también de la nefasta Bandidas (se llaman Joachim Rønning y Espen Sandberg, que he tenido que mirar en Google). Se trata de Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar, la quinta entrega de la saga sobre una atraccion de Disneyworld, y cuenta en sus filas con Jack Sparrow, haciendo de Jack Sparrow, en la película de Jack Sparrow, a quien le acompañan otros que no son Jack Sparrow. Y Geoffrey Rush pone el talento.

A los susodichos noruegos les han metido en un marrón importante, que no es otro que relanzar la saga después del pinchazo infumable de la cuarta entrega, dirigida por Rob Marshall, que no es un cualquiera (Chicago, Memorias de una Geisha, Nine) y con el que Disney había firmado un contrato de varias pelis (Into The Woods y es el responsable de la secuela de Mary Poppins). Y viendo el marrón, aseguraron que harían una película con menor presupuesto para CGI y con la idea de retomar las aventuras clásicas de las que hace gala, en mayor o menor medida, las tres primeras entregas. Nada más lejos de la realidad.

En esta quinta entrega de Piratas del Caribe, el capitán Jack Sparrow se enfrentará a un grupo de piratas-fantasma comandados por una de sus viejas némesis, el terrorífico capitán Salazar, recién escapado del Triángulo de la Muerte. La única posibilidad de Sparrow para salir con vida es encontrar el legendario Tridente de Poseidón, un poderoso artefacto que le da a su poseedor el control de los mares y la eliminación de sus maldiciones.

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Y claro, no se puede hablar de Piratas del Caribe sin el Capitán Jack Sparrow, quien desde la tercera entrega (la mejor después de la primera, e incluso mucho mejor película en cuanto a producción) ya es el protagonista absoluto, para lo bueno y para lo malo. Johnny Depp solo tiene que ponerse el disfraz de pirata y le sale automáticamente, da igual que las escenas sean infantiles, el humor sea básico y tonto. Y encima, ahora ya le vemos hasta de joven, y es que Disney tiene que amortizar lo que ha pagado por la herramienta de rejuvenecer a actores. Repite Barbossa, para mi lo mejor de la saga por encima de Sparrow, no solo gracias a la superioridad interpretativa de Geoffrey Rush, sino por el buen trato de los guionistas. Menos en esta entrega, maltratado vilmente, y además, apaleado y lo que es peor, olvidado.

El truco está ahora en buscar los secundarios adecuados en torno a Depp, y que hagan olvidad a Orlando Bloom y Keira Knightley. Primero fueron Penélope Cruz, Sam Claflin y la chica de nombre largo que ni voy a hacer la intención de buscarlo los que se dieron el lechón en En Mareas Misteriosas. Ahora han apostado por la desconocida Kaya Scodelario, quien tiene el papel más ridículo de toda la saga, una estudiante de astronomía confundida por bruja que se pasa toda la peli corriendo y hablando de su padre; y Brenton Thwaites, a quien ya pudimos ver en la lamentable Dioses de Egipto y que da vida a Henry Turner, hijo de Will Turner. Y al final, todo para nada, porque La Venganza de Salazar recupera a Orlando y Keira. En fin, una pérdida de tiempo.

La inclusión más interesante y que hace que la película se sostenga es la de Javier Bardem, quien da vida a Salazar, y dota a la película de calidad actoral, tensión, interés y monopoliza el presupuesto del CGI, aunque no me caiga bien el tipo. Pero también tiene algún que otro momento embarazoso, debido a los clichés típicos del cine de Hollywood, como la obsesión con los españoles y los toreros (le llaman El Matador) y los temitas con los fumadores, ya que Salazar tiene problemas importantes de respiración (e imagino que de halitosis tambien), tose mucho y siempre anda rodeado de ceniza (ay si Humphrey Bogart levantase la cabeza).

La Venganza de Salazar tiene los gags más simples, infantiloides y simples de toda la saga, y es que las aventuras de Jack Sparrow ya no dan para más. Las escenas de acción, además de estar rodadas en una oscuridad impropia de una gran producción de Hollywood, adolecen de espectacularidad y distan de estar bien rodadas. El guión no funciona y es atropellado, tanto en diálogos como en situaciones, y se olvida de los juegos de palabras que han hecho única a la saga (por cierto, en inglés la película se traduciría como Los Muertos No Cuentan Cuentos). Y destaco en especial la escena del tío de Jack Sparrow, que me resultó ridícula e incomprensible, por no venir a cuento. Viendo los créditos, leí que se trataba de Paul McCartney, y entonces comprendí que Disney es tan buenísima, que le gusta tanto los Rolling como los Beattles.

Y es que, salvo para Johnny Depp y su representante, la saga está agotada y Disney tiene que pensar en dar otro giro a esta franquicia (bueno, y a otras), si quiere continuar con la gallina de los huevos de oro. O eso, o que paren ya, pero todavía tiene público que va a verla el mismo dia del estreno como un acontecimiento. A esos, suerte.

En fin… Que me puedo extender en detalles para llegar siempre a la misma conclusión: Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar es un rollo patatero.

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