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  • Star Trek: Más Allá. Star….. ¿Qué?

    Gracias a nuestros amigos de Paramount España, pudimos asistir al fan screening celebrado en Madrid de la nueva entrega de Star Trek, esta vez llamada Más Allá. Rodeado de un buen número de fans, perfectamente ataviados con sus indumentarias reglamentarias de la Federación (envidia sana), Alaska y Mario Vaquerizo presentaron el evento, con algo de retraso (me refiero a la hora prevista, malpensados), ante la expectación del público allí reunido. Pocos podían imaginar que la presentación de R2D2 y C3PO vaticinaba el cambio que ha experimentado Star Trek, más hacia Star Wars que al mantenimiento de la filosofía de la propia saga.

    Star Trek: Más Allá nos cuenta una nueva aventura de la tripulación USS Enterprise, la nave insignia de la Flota Estelar liderada por el capitán James T. Kirk (Chris Pine), que se encuentra en mitad de su misión de 5 años en el espacio, asegurando la protección de la Tierra y del resto de planetas aliados, mientras contactan con nuevas formas de vida. Pero la tranquilidad durará poco. La primera etapa de su misión les llevará a un territorio desconocido, y su travesía de vigilancia pronto se convertirá en una carrera por la supervivencia espacial cuando se enfrenten a un nuevo y fiero enemigo, Krall (Idris Elba), una especie alienígena avanzada. Para frenar sus siniestros planes, Kirk deberá reunir a su equipo y usar todo sus recursos para resolver los desafíos a los que se enfrentarán. A la vez que intentan encontrar el modo de volver a la Tierra, su misión será proteger el futuro de la raza humana y preservar la armonía entre especies.

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    Tras las dos primeras entregas dirigidas por J.J Abrams (curioso que se haya pasado a Star Wars), en esta ocasión es Justin Lin (Fast & Furious 3, 4, 5 y 6) el encargado de la dirección, mientras que el elenco de la nave Enterprise se mantiene igual: Chris Pine, Zachary Quinto, Simon Pegg (responsable del guión), el malogrado Anton Yelchin, John Cho (con sorpresa raruna), Zoe Saldanha, Karl Urban, con la inclusión de Sofia Boutella e Idris Elba como el malo de la función. La primera, Star Trek, estaba entretenida como reboot de la saga. La segunda, Star Trek: En la Oscuridad, se aventuraba un giro a la acción en lugar de la pausa característica de la saga. Con Más Allá, el cambio se consuma, lo que en mi opinión, deja de ser Star Trek para convertirse en otra cosa, que poco o nada tiene que ver con la idea original de Gene Roddenberry.

    Y ese es el mayor problema de la película, la reducción de un universo tan rico como el de Star Trek, con una premisa pacifista, civilizada, estratega, política, humanista e incluso metafísica, a una cinta de pura acción, adrenalina disparada, con los personajes memorables de la saga reducidos a la mínima expresión de los clichés clásicos, con momentos esperpénticos impropios de la franquicia, marcados sobre todo en la acción, con estilo anuncio de Red Bull. Y eso que el comienzo de esta nueva entrega, con la narración de Chris Pine acerca del tiempo en el espacio, prometía recuperar ese  espíritu de la saga, pero nada más lejos de la realidad.

    Y es que, tras esa falsa promesa, nos encontramos con que las crisis diplomáticas típicas de la saga, se han reducido a un espectáculo de acción sin respiro, desde que comienza la película hasta que acaba. Incluso esta acción es de Red Bull, cambiando tablas de surf por naves de la Federación surfeando por dentro de una ola formada por un enjambre de naves enemigas, mientras dispara a discreción, con el capitán Kirk haciendo demostración de su dominio del motocross, o con saltos al vacío del estilo de los wingsuits, pero con uniformes de la Federación. Yo, que soy trekkie, no daba crédito, y pensaba que Star Trek cada día se parece más a La Guerra de las Galaxias por la acción sin complicación, y Star Wars (actual) se parece más a Star Trek, por la vertiente metafísica-filosófica de todo lo que rodea a La Fuerza. En fin, el mundo al revés.

    Los personajes clásicos en el universo Star Trek han quedado reducidos a clichés, a caricaturas de lo que eran. Las discusiones morales-humanas-lógicas entre Spock y Kirk son nulas, no existen, y se reducen al comentario gracioso de turno. Mención especial en este sentido son los personajes de Montgomery Scott (Simon Pegg), con un constate “nena” en la boca y dueño de los chistes más tontos de la peli, con permiso de la relación ridícula, exagerada y “tronchante” de Bones McCoy con Spock, basada en el sentido del humor y carente de cualquier reflexión humanística. Personajes sin motivaciones personales, con tiempo en pantalla desaprovechado (pienso en el pobre Anton Yelchin) o encasillamiento de los mismo, como el caso de Zoe Saldanha, que lo mismo le da hacer de Uhura (ahora ya es Nyota para los anales) que de Gamora. En este sentido, hay gente que compara a Star Trek: Más Allá con Guardianes de la Galaxia, y no encuentro dos franquicias más alejadas una de otra, sobre todo en la construcción y motivación de los personajes, pero que es evidente que, debido al éxito de Peter Quill, el capitán Kirk de hoy en día quiere seguir sus pasos, erróneamente, claro.

    Echo en falta la esencia de Star Trek: decisiones morales, humanistas, tácticas y calculadas. Todas las películas de Star Trek tienen su acción, está claro, pero no es el tema principal de las mismas. Echo en falta a los Klingon. Echo en falta a las naves enfrentadas con escaramuzas mientras esperan una solución diplomática en tierra a los conflictos culturales provocados por el desconocimiento, el primer contacto intercultural o las consideraciones filosóficas de los actos. Eso se ha perdido en medio de láser, naves, explosiones y demás fuego de artificio. Esa esencia ha dejado paso a un refrito de “inspiraciones” de otras sagas galácticas, tanto del celuloide como de los videojuegos (impagable la estación Yorktown, sacada de las entrañas de Mass Effect y su Ciudadela). Y lo que es peor, se acumulan momentos ridículos, como uno que os recordará a Mars Attacks y la música.

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    El problema de Star Trek: Más Allá es que esto no es Star Trek. Es otra cosa completamente diferente. Si me pones esta historia con otros personajes, con otro nombre diferente, puede que sea una peli entretenida, sin más, a pesar de la manía de meter la cámara en una lavadora, que junto con la oscuridad y los flases, hacen que no te enteres de las cosas que pasan. Porque si, tiene cosas buenas, aunque eclipsadas por el fallo (grave) de concepto y de base. Los efectos especiales son buenos y espectaculares por momentos (sobre todo, la presentación de la estación Yorktown), la banda sonora de Michael Giachinno es buena, y la resolución es interesante, incluso si me apuras, el malo también lo es (en eso, si es muy del estilo de Star Trek, aunque ya lo haya visto en Sunshine).

    Pero, aun con esas, Star Trek: Más Allá no es Star Trek.

    https://youtu.be/nfa6vFVxT_I

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  • El Libro de la Selva: La actualización de un clásico

    JBOOK_CENTER_MOWGLIBALOO_SPAIN.jpgEl pasado viernes llegó a nuestras pantallas la última producción de Disney, El Libro de la Selva, que continúa con la actualización de los clásicos en imagen real por parte de los de Mickey. Tras estrenar, con mayor o menor éxito, Cenicienta (Kenneth Branagh) y Maléfica (Robert Stromberg), sin duda, El Libro de la Selva iba a marcar el camino por donde irán estos remakes de sus propios productos, y si todos van a ser como éste, nos espera un final de década espectacular, ya que hasta 2019, Disney irá actualizando todo su repertorio de fábulas animadas en imagen real (Pedro y el Dragón Elliot, El Genio de Aladdin, La Bella y la Bestia, El Rey Arturo, incluso el Peter Pan de Disney).

    Dirigida por Jon Favreau (Iron Man, Cowboys y Aliens, Chef y Zathura), El Libro de la Selva nos cuenta la historia de Mowgli (Neel Sethi), un niño criado en la selva por una manada de lobos, que emprende un fascinante viaje de autodescubrimiento, tutelado por Bagheera (Ben Kingsley), la pantera que le descubrió y cuidó desde pequeño. Mowgli se verá obligado a abandonar el único hogar que ha conocido en toda su vida al lado de los lobos, adoptado por Akela (Giancarlo Esposito) y Raksha (Lupita Nyong’o). Pero pronto tendrá que huir del tigre de bengala Shere Khan (Idris Elba), quien ha puesto precio a su cabeza. Su viaje le hará conocer a la serpiente Kaa (Scarlett Johansson) y a Baloo (Bill Murray), con el que establecerá una relacion de amistad y le llevará hasta el Orangutan Rey Louie (Christopher Walken).

    Una vez puestos en situación, tengo que decir que no esperaba mucho de la película. Hace tiempo que Jon Favreau habia dejado de ser fiable, desde Iron Man 2 (la más floja de todas las pelis de Tony Stark desde mi punto de vista), para ser exactos, cosa que se confirmó tras Cowboys y Aliens. Quizás por eso El Libro de la Selva me ha sorprendido tanto. Se trata de una cinta muy entretenida, sin aspavientos, sin salirse del guión marcado (y nunca mejor dicho), que es honesta y te ofrece lo que esperas ver, que te traslada a tu infancia estilo crítico gastronómico de Ratatouille (en mi caso, a ver a mi padre proyectando en super 8 a Baloo y Mowgli) y, sobre todo y por encima de todo, con una factura técnica a la altura de muy pocas producciones. Y es que ese es, sin duda, el mayor logro de la película, poner al servicio de la historia la tecnología, y en este caso es un derroche.

    Y es que los efectos especiales son simplemente increíbles, a la altura de la que, para mi es a día de hoy una de las mejores películas técnicamente hablando: Avatar. Pero mientras que la cinta de James Cameron tenía todavía un tufillo a CGI a muerte (sobre todo por la necesidad de crear humanoides por ordenador), en la de Jon Favreau la naturaleza le hace el trabajo sucio, y lo «único» que tiene que hacer es imitarla. Y el resultado es espectacular, no solo por la integración de Neel Sethi con el entorno, sino por el realismo con el que están representados tanto los animales (Baloo se hizo con tantos pelos que necesitaba 5 horas de renderización), como fluidos o la vegetación. Pero es más espectacular todavía cuando te enteras de que la película se rodó íntegramente en un estudio de Los Ángeles y las localizaciones fueron creadas por CGI. En dos palabras, im presionante. Por cierto, hay una escena que recuerda a El Rey León, y yo me preguntaba ¿habrá remake en imagen real en ciernes? ¿Será El Libro de la Selva un banco de pruebas? Yo apuesto a que si.

    El guión de El Libro de la Selva avanza sin problemas, con un desarrollo interesante y entretenido, sin complicaciones, bien engrasado y sin florituras, y esa es su gran virtud. No se pierde en consideraciones morales ni metafísicas, solo encontramos las típicas pildoritas made in Disney de aceptación de la personalidad, de no sentirse de diferente (y ser excluido por ello), del respeto a la naturaleza, típicas en su filmografía, pero sin más pretensiones. Y es que, teniendo en cuenta que más que una adaptación del libro homónimo de Rudyard Kipling, es una actualización de la película animada de Disney, se agradece y te dejas llevar. Pero tiene sus puntos oscuros, nunca mejor dicho, también made in Disney, con escenas oscuras que pueden provocar alguna que otra pesadilla en los niños (¡no todo es alegría en la selva!).

    Otra de las cosas que sobresalen son las interpretaciones, en dos sentidos. Primero, en la piel de Neel Sethi que da vida al joven cachorro de humano, que aporta frescura, fuerza y carisma en todos los momentos de la peli. Pocas veces chirría y es un gustazo verle corriendo por esa selva generada por ordenador sin que los efectos canten mucho. Sin duda, otro de los descubrimientos de niños actores (tras Jack Tremblay de La Habitación) que veremos hasta donde llega. Y segundo, las voces, en especial las de Idris Elba como Shere Khan, con unos matices de dominación y autoridad que asustan por momentos, la de Ben Kingsley como Bagheera, todo lo contrario que la de Elba, adoctrinante y con la autoridad del tutor, y por último la de Bill Murray, con su conocida socarronería como si todo le resbalase y con su tan peculiar sentido del humor, le van como anillo al dedo a Baloo. Además, es el encargado de cantar Lo más vital, de manera brillante, por cierto. Sin duda, de lo mejor de la película.

    En definitiva, El Libro de la Selva es una gran película para toda la familia, con momentos oscuros, como suele ser habitual en Disney, pero que se aleja de la seriedad de otras producciones para centrarse en lo importante, esto es, en hacer disfrutar sin dobleces, sin dobles sentidos, pero sin olvidar los mensajes actuales (y actualizados) como el respeto a la naturaleza y el ecosistema, ser uno mismo y tratar a todos por igual. Y es que tengo que reconocer que, mientras la veía (y tarareaba y seguía el ritmo de la canción de Baloo) pensaba en la suerte que tienen las nuevas generaciones de poder ver en el cine, gracias a la tecnología actual, historias como las de El Libro de la Selva. No tengo ninguna duda de que las sensaciones serán muy similares a las que tuve yo hace 30 años (joer, se dice pronto!), de diversión, emoción y entretenimiento. Imprescindible disfrutarla en pantalla grande y versión original para una experiencia fabulosa. Y recordar… Duuuubi duuuuubi duuuuu quiero ser como tuuuu…. Y de camino, la segunda parte, claro.

    https://youtu.be/tC_ev0n-l4A

  • Zootrópolis. Dibujitos de los buenos para adultos. Y niños, claro…

    Esta semana está llena de estrenos, y entre ellos Zootrópolis, lo nuevo de Disney y una satisfactoria parodia de las “buddy movies”. La película, dirigida por Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush (Big Hero 6), supone un cambio en la cadena de animación en cuanto a ambientación se refiere: un mundo alternativo en el que los humanos no existen y los animales viven y trabajan de forma civilizada en uno de los escenarios más coloridos y bonitos que se han visto en la animación de los últimos años, o al menos, los animales de Disney vuelven a hablar. Zootrópolis es una ciudad poblada por todo tipo de mamíferos y dividida en sectores según el hábitat de cada animal y su tamaño, como una ciudad en miniatura para los ratones o tiendas de helados gigantes para elefantes. Una ciudad muy parecida a las nuestras, pero poblada por animales que tienen sus propias celebrities, coches y tecnología. Lejos de esta ciudad vive nuestra protagonista, Judy Hopps (Ginnifer Goodwin), una coneja que no le vale vivir del campo, sino que tiene el sueño de ser policía en la gran ciudad, trabajo que normalmente lo gana los animales más grandes y fuertes. Un día, cuando desaparece una nutria, se ve envuelta en un oscuro y retorcido caso acompañada por un zorro llamado Nick (Jason Bateman) que habla demasiado rápido y hace de los engaños su día a día. Esto le permite a Judy la oportunidad perfecta para demostrar su valentía y fuerza y hacer ver al Capitán Bogo (Idris Elba), que ella puede hacer perfectamente el trabajo de un león o de un rinoceronte.

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    Judy Hopp, una coneja que sueña con arreglar el mundo, ha sido una alegría de personaje, siempre tan risueña y tan determinada a la hora de demostrar que su tamaño, a la hora de perseguir a los malos, no importa absolutamente nada y hace ver que la inteligencia, la astucia y la determinación son la llave para el éxito. Por otro lado tenemos a Nick Wilde, un zorro que vive de los chanchullos y que tiene una boca muy grande, que se ve inmerso en el caso de la nutria desparecida por el miedo a que Judy lo denuncia por no pagar los impuestos. Poco a poco la pareja va dejando atrás sus diferencias y lo digo en serio, forman uno de los mejores dúos de pantalla que he visto, con muchísima química. Otros personajes memorables son el Capitán Bogo, doblado por el actor Idris Elba, que es el típico personaje demasiado “macho” que en el fondo es un trozo de pan; el oficial Clawhauser (Nate Torrence), un adorable guepardo enamorado de la estrella pop del momento Gazelle (Shakira), y que es demasiado bueno para este mundo. También tenemos a J. K. Simmons prestando la voz al alcalde de Zootrópolis, un león que quiere mantener su posición como sea, y la cinta también tiene a su propia versión, esta vez “cuqui”, de Vito Corleone (El Padrino).

    La película viene de la mano del productor Clark Spencer y del director Rich Moore, ambos conocidos por producir y dirigir ¡Rompe, Ralph! Y se ha notado en Zootrópolis su gran manejo a la hora de crear exóticos escenarios en el mundo de la animación. Mientras que en la otra película traían los videojuegos a la vida real, en Zootrópolis convierten una ciudad, con sus diferentes distritos y divertidos personajes, en una joya, que hace que se convierta en un personaje más de la película. Cada detalle está muy bien cuidado, desde el clima característico de cada zona hasta puertas de diferentes tamaños en los edificios, trenes para los diferentes tamaños entre los mamíferos y la forma en la que se mueve cada animal. El trabajo que hay tras la película de animación ha merecido la pena, pues es un gusto verla desde el principio hasta el final, pasando por los diferentes escenarios por los que nuestra coneja y nuestro zorro viven su aventura.

    La maravillosa animación y los personajes bien definidos no son las únicas cosas increíbles de la película, sino que también podemos encontrar un diseño de producción precioso y un ritmo de película rápido y entretenido, gracias un guión inteligente, muy divertido, ingenioso, mucho menos pretencioso y que no intenta meternos con calzador ideas extremadamente moralistas. Pero sí que se aprecia la moraleja de toda esta historia, que no es el centro de la historia, pero que sin ella probablemente los personajes no habrían llegado al final: dejar de lado los prejuicios y el sexo de una persona para descubrir su verdadera fuerza valor. En este caso, en Zootrópolis, los zorros son la escoria de la ciudad, de los que no se fía nadie, pero cuando Nick, el zorro protagonista, demuestra ser algo más que un chanchullero, la mente de los demás mamíferos empieza a cambiar, al igual que con Judy, que hace ver que su tamaño y sexo no limitan su fuerza e inteligencia. Otra de las cosas maravillosas de la cinta son sus guiños a la cultura pop y a grandes éxitos cinematográficos, así como cierta parodia hacia películas Disney anteriores, como Enredados o Big Hero 6. Algunos de estas referencias que te harán partirte de risa son a series tan conocidas como Breaking Bad y a escenas tan míticas como el “vienes aquí sin avisar el día de la boda de mi hija” de El Padrino, en esta ocasión con Don Bruto Mascarpone, una versión muy especial de Vito Corleone. También tenemos a los perezosos como agentes de tráfico, puntazo para que los adultos se rian, es decir, humor pensado para adultos. Con Zootrópolis queda demostrado que la animación hoy en día ofrece guiones e historias más redondos que muchas de las películas hollywoodienses adultas.

    Si algo malo hay que sacar de Zootrópolis, es la canción de Shakira, que también pone voz a la cantante Gazelle, que no veo yo que encaje muy bien con el mundo que se ha creado en la cinta, quizá sea por su voz tan especial que no cuadra tampoco con el resto de la banda sonora, la cual hace muy bien el trabajo de acentuar las emociones en cada escena.

    Zootrópolis es una película de 10, tanto para adultos como para los más pequeños. Se trata de una historia divertida y entrañable que te emocionará incluso más que cualquier otro dramón que tanto gusta en Hollywood.

  • Trailer de El Libro de la Selva

    Ya tenemos el tráiler de la espera versión de imagen real del clásico de Disney, El Libro de la Selva. Os dejo con él:

    https://youtu.be/T5f7a8eTl60

    La película, remake del clásico de 1967 y basada en el libro de Rudyard Kipling, está dirigida por Jon Favreau (Iron Man, Iron Man 2, Cowboys y Alienígenas) y participan Idris Elba, Bill Murray y Scarlett Johansson, de quien es la voz del trailer. La verdad, es que tiene buena pinta, pero habrá que verla en su conjunto. El estreno está previsto para abril de 2016.el-libro-de-la-selva-795x413