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  • Vengadores: Infinity War. La montaña rusa de Marvel

    IMG_20160127_185808Amigos marvelitas. Los Vengadores ya están aquí, y han llegado a nuestras pantallas de cine por la puerta grande. Muy grande. Vengadores: Infinity War es la primera parte del culmen de todo el Universo Cinematográfico de Marvel, es la razón de ser de 10 años de mejores o peores películas, que comenzaron allá por 2008 con Iron Man, y que culminará con el estreno de la continuacion de Infinity War, allá por mayo de 2019. Para cuando llegue ese dia, 3 fases después, el mega proyecto de Marvel, el dominio de las salas de cine por parte de Disney será total. Triunfo sin paleativos y sin posibilidad de debate en contra. Jaque mate.

    Vengadores: Infinity War nos trae a todos los superhéroes que hemos visto a lo largo de las 3 fases de Marvel. Bueno, todos no. Ant-Man y Hawkeye no se darán cita en esta ocasión, pero seguro que les veremos en la secuela. En esta ocasión, los Vengadores se reunirán para combatir a la amenaza llamada Thanos, que como os podéis imaginar, tiene la super original intención de destruir la Tierra. Bueno, no, tan solo la mitad, modus operandi del Titán Loco. Los Guardianes de la Galaxia, los ex agentes de la acabada S.H.I.E.L.D, el asgardiano, Tony Stark, el maestro de las artes místicas, Spider-Man y compañía, intentarán evitar que Thanos se haga con las 6 Gemas del Infinito y convertirse en el ser más poderoso (y genocida) del Universo, capaz de aniquilar la mitad de la población con el chasquido de sus dedos.

    Tras la decepción de La Era de Ultrón, de la mano de Joss Whedon, había muchas esperanzas con la nueva entrega de los Vengadoras cuando el proyecto acabó en manos de los hermanos Russo, directores de dos de las mejores entregas del MCU, las dos últimas películas del Capitán América: El Soldado de Invierno y Civil War, esta última una especie adelanto de los Vengadores, que puso las bases de lo que es Infinity War. Los Russo consiguieron crear, tanto en aquellas como en esta nueva entrega, un equilibrio fantástico entre acción (con unas escenas muy logradas y muy bien coreografiadas), comedia (muy endogámica, como siempre, pero que funciona muy bien, y que Rian Johnson ha querido tomar prestado para esa cosa infame llamada Los Últimos Jedi) y drama (todas sus pelis del MCU tienen momentos bastante dramáticos que afectan al desarrollo de la trama y del Universo en si). Estos tres aspectos son tres constantes que no solo aparecen en las cintas de los Russo, sino que se mantienen en todo el MCU, y tienen su apogeo en esta entrega de los Vengadores.

    Cuando compras una entrada para ver Vengadores: Infinity War, estás comprando un boleto para subirte en la montaña russa de los Russo (malísimo, lo se… Sorry). Durante las casi 3 horas de duración, vamos a reir con el humor ya característico de la saga, con protagonismo en este sentido de Peter Quill (Chris Pratt) para variar, pero sobre todo con Drax (Dave Bautista), el roba escenas de la película. Subiremos hasta la cúspide de la acción, con Thor (Chris Hemsworth), Iron Man (Robert Downey Jr.) y el Capitán América (Chris Evans) como abanderados, y es que la película no engaña a nadie, y desde que comienza hasta que acaba, seremos testigos de incontables batallas, con apariciones de personajes que hacen levantarte de la butaca con ganas de aplaudir por lo épico de sus apariciones (dos veces). Y también descenderemos la pendiente de la parte dramática, en esta ocasión gracias a Thanos, por fin un personaje malvado a la altura del MCU, algo muy criticado en todas sus películas. Y eso sí que es una novedad.

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    Sería injusto no dedicarle unas líneas al personaje de Thanos, que bien se las merece. A pesar de que no haya tenido muchas apariciones a lo largo del MCU, salvo en escenas postcréditos y unos minutos en Guardianes de la Galaxia, el Titán Loco se convierte en el centro de la película, no sólo por ser el antagonista principal, sino por su construcción como personaje, ya que es quien aporta toda la vertiente dramática de la película. Suya es la línea argumental más interesante de la cinta, línea que sorprenderá a más de uno y que, cinematográficamente, es acongojante. Y mucha culpa la tiene el CGI y cómo está hecho el personaje, ya que en muchos momentos se te olvida que no es un personaje real, y sorprende el realismo de su factura. Y por cierto, una mención más que merecida también para el personaje de Peter Dinklage, que se mantuvo en secreto y una vez vista la película, se entiende por qué. Memorable.

    Y hablo de las líneas narrativas, así, muy en plural, ya que una de las consecuencias de que se junten tantos personajes en una película es que sea necesario crear diferentes líneas argumentales en diferentes lugares, para dar cabida a todos los miembros de los Vengadores. Y puede suponer un problema, sobre todo cuando en cada espacio hay batallas a diestro y siniestro. Puede costar un poco seguir el ritmo, puedes acabar extasiado de tanto cambio entre lineas, y ahí el montaje debe ser excepcional, y en este caso, no lo es del todo. No es que sea malo, pero tampoco es lo suficientemente preciso para enlazar lugares, argumentos y personajes diferentes. Así, te puedes encontrar con cortes muy rápidos en mitad de escenas intensas, aunque posteriormente, su resolución tengan una presentacion muy épica. No nos engañemos, el resultado final es espectacular, pero un poco deslavazado. Y por cierto, seguramente dejen para la secuela el plano con todos los protagonistas juntos, objeto de deseo de todos los amantes del MCU, que son muchos a lo largo de estos 10 años.

    Obviamente, otra de las consecuencias de tantos personajes es que algunos tengan muy pocos minutos en pantalla, como es el caso de Black Widow (Scarlett Johansson), Nébula (Karen Gillan), War Machine (Don Cheadle) o Falcon (Anthony Mackie), que pasan a ser muy secundarios, en beneficio de Bruja Escarlata (Elizabeth Olsen) y Vision (Paul Bettany), cuya línea argumental es, para mi, la peor de la película y muy metida con calzador. Lo que está claro es que la Trinidad de MCU son Capitán América, Thor y Iron Man, seguidos a distancia por el nuevo Peter Parker encarnado por Tom Holland (una de las mejores cosas que le ha pasado en MCU), Bruce Banner y su Hulk, y el más que sorprendente Doctor Strange (mucha culpa la tiene Benedict Cumberbatch), quien tiene alguno de los mejores momentos de la película, sobre todo en lo que a posturitas y gestos se refiere.

    En resumen, Vengadores: Infinity War es una montaña rusa de emociones, que pasa del humor al dramatismo, pasando por muchas dosis de acción, pero mucha. Se trata de un brillante ejercicio de puesta en escena de 10 años de trabajo por parte de Marvel, de películas a las que muchos tachan de infantiles y sin sustancia, pero que son muy entretenidas y que se consideran ya como un género propio. Sí, es cierto que muchas parecen calcos entre ellas, con la estructura típica del Periplo de Heroe de Campbell, pero que si se caracterizan de algo es que son entretenidas, cumpliendo con una de las finalidades del cine, el entretenimiento.

    Infinity War, en estos momentos la película más taquillera en el fin de semana de su estreno de la historia (630 millones de dólares en todo el mundo), es el primer paso hacia la culminación del proyecto más ambicioso de la Disney y Marvel, y casi de la historia del cine comercial. Es el propósito de esta última década desde el estreno de Iron Man, y cumple con creces y de manera brillante su cometido, a pesar de que por momentos podemos sentirnos abrumados por la cantidad de líneas argumentales, personajes y chistes. Y digo que es el primer paso puesto que, visto lo visto, el culmen de la milimétrica planificación del MCU y Disney en estos 10 años, se verá traducido en Avengers 4. Y solo queda un año para poder disfrutarlo. Hasta entonces, que disfrutéis de Vengadores: Infinity War.

  • Star Trek: Más Allá. Star….. ¿Qué?

    Gracias a nuestros amigos de Paramount España, pudimos asistir al fan screening celebrado en Madrid de la nueva entrega de Star Trek, esta vez llamada Más Allá. Rodeado de un buen número de fans, perfectamente ataviados con sus indumentarias reglamentarias de la Federación (envidia sana), Alaska y Mario Vaquerizo presentaron el evento, con algo de retraso (me refiero a la hora prevista, malpensados), ante la expectación del público allí reunido. Pocos podían imaginar que la presentación de R2D2 y C3PO vaticinaba el cambio que ha experimentado Star Trek, más hacia Star Wars que al mantenimiento de la filosofía de la propia saga.

    Star Trek: Más Allá nos cuenta una nueva aventura de la tripulación USS Enterprise, la nave insignia de la Flota Estelar liderada por el capitán James T. Kirk (Chris Pine), que se encuentra en mitad de su misión de 5 años en el espacio, asegurando la protección de la Tierra y del resto de planetas aliados, mientras contactan con nuevas formas de vida. Pero la tranquilidad durará poco. La primera etapa de su misión les llevará a un territorio desconocido, y su travesía de vigilancia pronto se convertirá en una carrera por la supervivencia espacial cuando se enfrenten a un nuevo y fiero enemigo, Krall (Idris Elba), una especie alienígena avanzada. Para frenar sus siniestros planes, Kirk deberá reunir a su equipo y usar todo sus recursos para resolver los desafíos a los que se enfrentarán. A la vez que intentan encontrar el modo de volver a la Tierra, su misión será proteger el futuro de la raza humana y preservar la armonía entre especies.

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    Tras las dos primeras entregas dirigidas por J.J Abrams (curioso que se haya pasado a Star Wars), en esta ocasión es Justin Lin (Fast & Furious 3, 4, 5 y 6) el encargado de la dirección, mientras que el elenco de la nave Enterprise se mantiene igual: Chris Pine, Zachary Quinto, Simon Pegg (responsable del guión), el malogrado Anton Yelchin, John Cho (con sorpresa raruna), Zoe Saldanha, Karl Urban, con la inclusión de Sofia Boutella e Idris Elba como el malo de la función. La primera, Star Trek, estaba entretenida como reboot de la saga. La segunda, Star Trek: En la Oscuridad, se aventuraba un giro a la acción en lugar de la pausa característica de la saga. Con Más Allá, el cambio se consuma, lo que en mi opinión, deja de ser Star Trek para convertirse en otra cosa, que poco o nada tiene que ver con la idea original de Gene Roddenberry.

    Y ese es el mayor problema de la película, la reducción de un universo tan rico como el de Star Trek, con una premisa pacifista, civilizada, estratega, política, humanista e incluso metafísica, a una cinta de pura acción, adrenalina disparada, con los personajes memorables de la saga reducidos a la mínima expresión de los clichés clásicos, con momentos esperpénticos impropios de la franquicia, marcados sobre todo en la acción, con estilo anuncio de Red Bull. Y eso que el comienzo de esta nueva entrega, con la narración de Chris Pine acerca del tiempo en el espacio, prometía recuperar ese  espíritu de la saga, pero nada más lejos de la realidad.

    Y es que, tras esa falsa promesa, nos encontramos con que las crisis diplomáticas típicas de la saga, se han reducido a un espectáculo de acción sin respiro, desde que comienza la película hasta que acaba. Incluso esta acción es de Red Bull, cambiando tablas de surf por naves de la Federación surfeando por dentro de una ola formada por un enjambre de naves enemigas, mientras dispara a discreción, con el capitán Kirk haciendo demostración de su dominio del motocross, o con saltos al vacío del estilo de los wingsuits, pero con uniformes de la Federación. Yo, que soy trekkie, no daba crédito, y pensaba que Star Trek cada día se parece más a La Guerra de las Galaxias por la acción sin complicación, y Star Wars (actual) se parece más a Star Trek, por la vertiente metafísica-filosófica de todo lo que rodea a La Fuerza. En fin, el mundo al revés.

    Los personajes clásicos en el universo Star Trek han quedado reducidos a clichés, a caricaturas de lo que eran. Las discusiones morales-humanas-lógicas entre Spock y Kirk son nulas, no existen, y se reducen al comentario gracioso de turno. Mención especial en este sentido son los personajes de Montgomery Scott (Simon Pegg), con un constate “nena” en la boca y dueño de los chistes más tontos de la peli, con permiso de la relación ridícula, exagerada y “tronchante” de Bones McCoy con Spock, basada en el sentido del humor y carente de cualquier reflexión humanística. Personajes sin motivaciones personales, con tiempo en pantalla desaprovechado (pienso en el pobre Anton Yelchin) o encasillamiento de los mismo, como el caso de Zoe Saldanha, que lo mismo le da hacer de Uhura (ahora ya es Nyota para los anales) que de Gamora. En este sentido, hay gente que compara a Star Trek: Más Allá con Guardianes de la Galaxia, y no encuentro dos franquicias más alejadas una de otra, sobre todo en la construcción y motivación de los personajes, pero que es evidente que, debido al éxito de Peter Quill, el capitán Kirk de hoy en día quiere seguir sus pasos, erróneamente, claro.

    Echo en falta la esencia de Star Trek: decisiones morales, humanistas, tácticas y calculadas. Todas las películas de Star Trek tienen su acción, está claro, pero no es el tema principal de las mismas. Echo en falta a los Klingon. Echo en falta a las naves enfrentadas con escaramuzas mientras esperan una solución diplomática en tierra a los conflictos culturales provocados por el desconocimiento, el primer contacto intercultural o las consideraciones filosóficas de los actos. Eso se ha perdido en medio de láser, naves, explosiones y demás fuego de artificio. Esa esencia ha dejado paso a un refrito de “inspiraciones” de otras sagas galácticas, tanto del celuloide como de los videojuegos (impagable la estación Yorktown, sacada de las entrañas de Mass Effect y su Ciudadela). Y lo que es peor, se acumulan momentos ridículos, como uno que os recordará a Mars Attacks y la música.

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    El problema de Star Trek: Más Allá es que esto no es Star Trek. Es otra cosa completamente diferente. Si me pones esta historia con otros personajes, con otro nombre diferente, puede que sea una peli entretenida, sin más, a pesar de la manía de meter la cámara en una lavadora, que junto con la oscuridad y los flases, hacen que no te enteres de las cosas que pasan. Porque si, tiene cosas buenas, aunque eclipsadas por el fallo (grave) de concepto y de base. Los efectos especiales son buenos y espectaculares por momentos (sobre todo, la presentación de la estación Yorktown), la banda sonora de Michael Giachinno es buena, y la resolución es interesante, incluso si me apuras, el malo también lo es (en eso, si es muy del estilo de Star Trek, aunque ya lo haya visto en Sunshine).

    Pero, aun con esas, Star Trek: Más Allá no es Star Trek.

    https://youtu.be/nfa6vFVxT_I

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