Esta review contiene spoilers… Aunque, como digo en el título, te la debería pelar, porque la peli es previsible a más no poder… Eso y que gastarte 10€ para verla jode mucho… En fin… Avisad@ quedas!
El pasado viernes se estrenó en nuestras pantallas la nueva película de Columbia y Skydance llamada Life (Vida), un thriller de terror ambientado en el espacio. La cinta está dirigida por Daniel Espinosa (no, no es español… Es sueco de origen chileno, ahí queda eso), responsable de El Niño 44 y El Invitado, y cuenta con un elenco importante, encabezado por Rebecca Ferguson (Misión Imposible: Es Nación Secreta), Jake Gyllenhaal (SouthPaw) y Ryan Reynolds (Deadpool). Life nos cuenta la historia un equipo de científicos en una misión a bordo de la Estación Espacial Internacional encargados de estudiar una forma de vida recuperada del planeta Marte. Estos consiguen hacer evolucionar rápidamente a Calvin (nombre por el que le conocen) y que ahora amenaza a la tripulación y a toda forma de vida en la Tierra.
Life se puede resumir de la siguiente manera: Metes en una batidora una parte de Gravity (movimientos de cámara siguiendo los ejes gravitatorios), cuarto y mitad de Sunshine (repite el japo, Hiroyuki Sanada, un crack desaprovechado aqui, y es inevitable la comparación), y todo lo que quieras de Alien. Bates muy fuerte, muy fuerte, muy fuerte, le añades una frase con términos biológicos que nadie va a entender, y tienes Life. Las similitudes, tanto en ambiente, claustrofobia y demás, con la cinta magna del mejor Ridley Scott es más que evidente. Pero en este caso, la aproximación que le quieren dar al tema pretende ser más científica, en busca así de la diferenciación con la historia del xenomorfo. Y ahí es donde cuelan al personaje del biólogo de la misión, encargado de soltar la frase que nadie entiende, llena de términos científicos, y objetivo cumplido… Y claro, después la palma. Y ahí se acaba la aproximación científica-biológica de la película y comienza el slasher que siempre quiso ser, siguiendo las pautas del género. Sustos, aprendizaje y emboscadas, trucos de montaje, música que te avisa de cuando aparece el bichito y que genere tensión y demás artificios que hemos visto en miles de películas.
Y tales son los clichés, que hasta el Ryan Reynolds repite el papel de Deadpool, de graciosillo-listillo-chulillo, pero en el espacio y sin máscara. Claro, qué es lo que suele pasar con el secundario gracioso de las pelis de terror? Exacto, a los 25 minutos se acabó Ryan Reynolds, y debo de reconocer que es un alivio. En cuanto a Gyllenhaal, se pasa toda la peli sin saber muy bien por qué está ahí, sobre todo en una primera hora en la que no hace nada, simplemente pasa por allí. Y de Rebecca Ferguson, inexpresiva total, nada que ver con el papel que la catapultó en Misión Imposible: Es Nación Secreta (En esa por lo menos tuerce algo el hocico). En fin, que parece más una película para terminar contratos y todos tan contentos.
Del desarrollo, pues poco se puede contar, más allá de ser típico de los slasher. Y el final es previsible, ya que no solo te engaña visualmente en la última parte de la peli, si no que te lleva toda la película avisando de lo que va a pasar. Por salvar algo de la película, destaco el comienzo trepidante y la buena factura de la misma, en especial el primer plano (la Estación Espacial Internacional) de muy bella factura. Pero claro, es que al final es una película que has visto miles de veces, que no te ofrece nada nuevo. Las expectativas (muy contenidas) que llevaba en la peli, estaban más fundadas en que se podía tratar de una precuela de la peli confirmada por Sony sobre Venom, pero no… No es asi. Y es una pena, porque asi al menos habría tenido algo de interés.
Y si, he vuelto a escribir… Hell Fucking Yeah bitches!! Espero que dure!!
Por fin ha llegado a nuestras pantallas el primer spinoff del universo Star Wars, Rogue One: Una historia de Star Wars. Se trata del primero de los tres planificados, sin duda una de las películas más esperadas por todos los fanáticos de la saga galáctica, entre los que me incluyo, puesto que podía suponer un aire fresco dentro de la historia, un camino diferente a lo que ya conocemos y adoramos, así como la posibilidad de explorar otros derroteros dentro del rico universo que George Lucas nos regaló. La cinta, dirigida por Gareth Edwards (no voy a entrar en la polémica de los reshoots de Tony Gilroy), mantiene sus señas de identidad vistas en Monsters y Godzilla, estilo que le va como anillo al dedo a una película más bien bélica, con muchos tonos grises y oscura en su planteamiento como en su ejecución, colores ocres y apagados, y con sensación y olor a… derrota. A pesar de que el punto de partida era esperanzador, Rogue One no cumple con la expectativa de abrir senderos diferentes a la trama original (como buen spinoff que se precie), sino que enlaza directamente con La Guerra de las Galaxias, aunque los focos se centren en otros personajes. Y a pesar de no lograr eso, el resultado final es memorable, a pesar de sus problemas, pero que deja Esperanza.

El pasado viernes 4 de noviembre llegó a nuestras pantallas de cine la nueva cinta de Clint Eastwood, llamada Sully, con la que continúa la senda de homenajear a los héroes de Estados Unidos, tras El Francotirador. En esta ocasión el héroe es Chesley “Sully” Sullenberger, un piloto aéreo que en 2009, al poco de despegar, su avión se averió y logró realizar un aterrizaje forzoso del aparato en pleno río Hudson, en Nueva York, con 155 pasajeros a bordo, sin ninguna baja. Esta vez, estamos ante el héroe civil, humano, cercano y modelo para la sociedad norteamericana.
El pasado 28 de octubre se estrenó en nuestras pantallas la última producción de Marvel Studios, Doctor Strange, englobada dentro de la Fase 3 de Marvel, que se inició con Capitán América: Civil War. Dirigida por Scott Derrikson (Ultimatum a la Tierra, Sinister), se trata de la incursión en el mundo de la magia de Marvel, dejando a un lado los prototipos marvelitas en cuanto a súper poderes adquiridos de variadas maneras, plagados de acción en sus historias. Sin duda, un terreno novedoso para la compañía, que pretende abrir nuevas dimensiones para su universo cinematográfico, a la vez que añade una adquisición de categoría con Benedict Cumberbatch, quien llena la pantalla en cada plano de la película, no solo con su presencia sino con su voz. A pesar de la frescura de la propuesta (se trata de uno de los primeros personaje de Marvel, aunque han esperado hasta ahora para darle vida en la gran pantalla), la película no deja de ser la historia del héroe (súper o no) clásica: auge, caída, iniciación con maestro y redención. Eso si, está muy bien hecho.

El pasado viernes 7 de octubre se estrenó en nuestras pantallas la nueva película de J.A. Bayona, Un Monstruo Viene a Verme, tras las alabadas El Orfanato y Lo Imposible, y basada en el libro homónimo de Patrick Ness. Precedida de un gran éxito de público y crítica en su proyección en el Festival de San Sebastián, he tenido que esperar a la fiesta del cine para poder verla (y me han tenido que invitar) porque tengo menos pasta que el bolsillo de Carpanta (pero no tanta hambre) y así poder traer la crítica (a ver si las distribuidoras y productoras me invitan a los pases de prensa omvreya!). En fin, dramas aparte, os dejo con mi impresión de Un Monstruo Viene a Verme, que eso sí que



