El pasado 28 de octubre se estrenó en nuestras pantallas la última producción de Marvel Studios, Doctor Strange, englobada dentro de la Fase 3 de Marvel, que se inició con Capitán América: Civil War. Dirigida por Scott Derrikson (Ultimatum a la Tierra, Sinister), se trata de la incursión en el mundo de la magia de Marvel, dejando a un lado los prototipos marvelitas en cuanto a súper poderes adquiridos de variadas maneras, plagados de acción en sus historias. Sin duda, un terreno novedoso para la compañía, que pretende abrir nuevas dimensiones para su universo cinematográfico, a la vez que añade una adquisición de categoría con Benedict Cumberbatch, quien llena la pantalla en cada plano de la película, no solo con su presencia sino con su voz. A pesar de la frescura de la propuesta (se trata de uno de los primeros personaje de Marvel, aunque han esperado hasta ahora para darle vida en la gran pantalla), la película no deja de ser la historia del héroe (súper o no) clásica: auge, caída, iniciación con maestro y redención. Eso si, está muy bien hecho.
La vida del Dr. Stephen Strange cambia para siempre tras un accidente automovilístico que le deja muy malheridas sus manos. Cuando la medicina tradicional falla, se ve obligado a buscar esperanza y una cura en un lugar impensable: una comunidad aislada en Nepal llamada Kamar-Taj. Rápidamente descubre que éste no es sólo un centro de recuperación, sino también la primera línea de una batalla en contra de fuerzas oscuras y ocultas empeñadas en destruir nuestra realidad. En poco tiempo, Strange, armado con sus poderes mágicos recientemente adquiridos, se ve obligado a elegir entre volver a su antigua vida de riqueza y prestigio o dejarlo todo, para defender el mundo como el mago más poderoso del planeta. (FILMAFFINITY)
Precedida de mucha expectación por ver al Doctor (Strange) en la gran pantalla, y por qué no decirlo, a Benedict Cumberbatch en el Universo Cinematográfico de Marvel tras dos fases de pelis marvelitas, nos encontramos con la cinta que prometían traería una bocanada de aire fresco a su universo cinematográfico. Y se queda a medias, puesto que aunque técnicamente es un derroche de diseño, producción (ha costado un pastizal), imaginación y efectos especiales, su estructura la hemos visto en innumerables ocasiones: héroe arrogante, caida en desgracia del héroe, instrucción por un maestro del que no se fía del todo, le abren el Ojo (de Aggamotto), enfrentamiento con la amenaza para la que se ha instruido, transformación en la esperanza y redención del héroe. No hay más, no hay sorpresa ni cabe la improvisación ni la novedad. Estructura clásica a tope y apuesta segura para no arriesgarse, a pesar de que pueda resultar tedioso. Sin embargo, son dos las cosas que hacen de Doctor Strange una película superior a la media: Benedict Cumberbatch y la factura técnica del cinta.

(DORMAMMU, HE VENIDO A NEGOCIAR…)
El pasado 28 de octubre se estrenó en nuestras pantallas la última producción de Marvel Studios, Doctor Strange, englobada dentro de la Fase 3 de Marvel, que se inició con Capitán América: Civil War. Dirigida por Scott Derrikson (Ultimatum a la Tierra, Sinister), se trata de la incursión en el mundo de la magia de Marvel, dejando a un lado los prototipos marvelitas en cuanto a súper poderes adquiridos de variadas maneras, plagados de acción en sus historias. El primero de los grandes aspectos de la película es Benedict Cumberbatch, una adquisión tremenda para el Universo Cinematográfico de Marvel. Solo con su presencia, bueno y con su voz, logra llenar la pantalla y hace que el atuendo del Doctor (Strange) le vaya como anillo al dedo. El es La Película, y se hace difícil pensar que cualquier otro actor le pueda dar vida. Domina la cámara a su antojo, maneja el sentido del humor como nadie (con gestos, no con palabras) y su voz es hipnótica. Quizás, el resto del elenco se encuentren eclipsados por su presencia, ya que una de las mayores decepciones de Doctor Strange es Mads Mikkelsen, muy desaprovechado en esta ocasión, quien se encuentra un poco perdido quizás por la ligereza de su personaje. El resto, simplemente, cumple, como Chiwetel Ejiofor y Tilda Swinton, curiosa en su papel de El Anciano (no sé como la llamarán en la versión doblada), pero la que se lleva la palma de «yo pasaba por aquí y me encontré con esto» es Rachel McAdams, insulsa como ex novia del Doctor Stephen Strange. Y es que a mi esta chica nunca me ha dicho nada, ni me parece buena actriz. Una pena.
(DORMAMMU, HE VENIDO A NEGOCIAR…)
El pasado 28 de octubre se estrenó en nuestras pantallas la última producción de Marvel Studios, Doctor Strange, englobada dentro de la Fase 3 de Marvel, que se inició con Capitán América: Civil War. Dirigida por Scott Derrikson (Ultimatum a la Tierra, Sinister), se trata de la incursión en el mundo de la magia de Marvel, dejando a un lado los prototipos marvelitas en cuanto a súper poderes adquiridos de variadas maneras, plagados de acción en sus historias. El segundo gran aspecto de la película, si no el primero, es su factura técnica y visual espectacular, de las que pocas veces se ve en el cine. La creación de mundos fantásticos, dimensiones paralelas y magias, crea un ambiente de hechicería increíble, unas imágenes psicodélicas que Pink Floyd ya las quisiera para sus conciertos, junto con unos escenarios de una imaginación y un diseño desbordado, como toda la escena que se desarrolla en Londres, que hace que la escena en París de Origen (Christopher Nolan) sea un juego de niños. La producción es enorme, no en vano la cinta se dice que tiene un presupuesto de 160 millones de dólares, y nos lleva a Nepal, Hong Kong, Nueva York y Londres sin despeinarse. Sin duda se trata de la película de Marvel con la mejor factura hasta la fecha. Mención aparte merece la banda sonora de Michael Giacchino, la otra gran adquisición marvelita, cada vez más potente y con más peso en Hollywood, que logra crear una ambientación mágica, nunca mejor dicho, con su partitura. Espero que sea el encargado de sucesivas entregas, como la tercera de Avengers.
(DORMAMMU, HE VENIDO A NEGOCIAR…)
El pasado 28 de octubre se estrenó en nuestras pantallas la última producción de Marvel Studios, Doctor Strange, englobada dentro de la Fase 3 de Marvel, que se inició con Capitán América: Civil War. Dirigida por Scott Derrikson (Ultimatum a la Tierra, Sinister), se trata de la incursión en el mundo de la magia de Marvel, dejando a un lado los prototipos marvelitas en cuanto a súper poderes adquiridos de variadas maneras, plagados de acción en sus historias. ¿Es Doctor Strange la mejor película de Marvel hasta la fecha? Mi respuesta es un no categórico. Se trata de una buena propuesta, con un personaje carismático dentro de los amantes de Marvel, pero la escasa novedad en la historia y en el desarrollo del personaje, hace que veamos lo mismo que ya hemos visto con Iron Man, sin ir más lejos. A pesar de la gran factura técnica, su derroche visual y su sólido guión, que funciona bastante bien (incluida la resolución del time loop), su rígida y clásica estructura le hace que sea otra presentación más de héroe dentro de un universo que, aun necesitado de nuevos personajes, necesita más de novedades e ingenio para traer el esperado aire fresco.

Y por si tienes curiosidad, la mejor de Marvel para mi sigue siendo Capitán América: El Soldado de Invierno. Todavía insuperable en su universo.
(DORMAMMU, HE VENIDO A NEGOCIAR…)
https://youtu.be/hKorrGOZfBo
P.D: Los que la hayan visto, entenderán la rallada de Dormammu, he venido a negociar…
Thomas William Hiddleston, nacido el 9 de febrero de 1981 en Westminster Londres (Inglaterra), siempre tuvo un don para interpretar. Su madre Diana le introdujo en el mundo del cine y el teatro cuando era muy pequeño y enseguida le atrajo el mundo de la actuación. Poco después entró a estudiar obras clásicas en el Pembroke College de la Universidad de Cambridge, donde rápidamente captó la atención de la agente Lorena Hamilton, quien fue testigo de la actuación de Hiddleston en la producción de Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams, y al que más tarde contrató. Obtuvo su primer papel en televisión en la adaptación de Nicholas Nickleby (Stephen Whittaker) para la ITV. Todavía en la universidad, Hiddleston apareció en la serie Conspiracy de la BBC y HBO, y en la ganadora de los BAFTA y los Emmy The Gathering Storm, también de la BBC con la HBO. Después continuó sus estudios, centrándose en teatro en la Real Academia de Arte Dramático y tras graduarse en 2005, Hiddleston consiguió su primer papel principal en una película, Unrelated de Joanna Hogg, con la que también trabajó en Archipielago en 2010. Mientras tanto, Tom ganó el premio a actor revelación en una obra de teatro en los Laurence Oliver Awards de 2008 por su actuación en Cymbeline de William Shakespeare. En el mismo año compartió escenario con Ewan McGregor en Otello, también de Shakespeare.

Su éxito en el cine no le impide seguir haciendo cosas para la televisión. Con un notable éxito tanto de crítica como de público, tiene en emisión la serie El Infiltrado, emitida en España por AMC, basada en la novela de John Le Carré, el maestro de las novelas de espías. Y es gracias a esta serie que, a día de hoy, sea el máximo favorito para ser el nuevo James Bond, tras la negativa de Daniel Craig a seguir dando vida al agente británico al servicio de Su Majestad más famoso del cine. Para mí, sería una elección perfecta, no solo porque soy fiel seguidora de Hiddleston, sino porque podría aportar cosas muy interesantes, y supondría una cercanía al personaje original, alejándose de la crudeza labriega de Craig. Estoy segura de que volverá el seductor de la mano de Hiddleston, heredero del Bond de Pierce Brosnan, mi favorito, que además de guapo, fue carismático, adaptable y lo que más me gusta, muy shakesperiano, dotándole al personaje de James Bond un interés que pocos actores le podrían conferir.

Este pasado viernes 29 de abril por fin se estrenó la película que todos los marvelitas llevamos tiempo esperando: Capitán América: Civil War. La guerra civil de Marvel, que en el fondo (y no tan en el fondo), es la serie de comics favorita de todos, llega a las pantallas grandes de todo el mundo (menos de EEUU, que por una vez en su historia tiene que esperar para algo), con una fuerza inigualable. Fans, en los que me incluyo, con camisetas de los héroes, cosplays, maquillajes curiosos y más han llenado las salas de cine de toda España para ver lo nuevo del Capitán América. Dirigida por Anthony y Joe Russo y protagonizada por Chris Evans y Robert Downey Jr, Capitán América: Civil War nos cuenta como Steve Rogers lidera al nuevo equipo de Vengadores con el objetivo de mantener a salvo la humanidad. Pero tras los daños colaterales de otro incidente en el que el grupo de superhéroes se ve involucrado, la presión política inaugura un sistema de responsabilidad liderado por el Gobierno para supervisar y dirigir a los Vengadores. Este nuevo orden provoca una ruptura en el equipo, que se divide en dos bandos: uno liderado por Steve Rogers cuyo deseo es que los superhéroes sigan siendo independientes; y otro encabezado por Tony Stark que prefiere apoyar la decisión de la clase dirigente.


Este próximo viernes 29 de abril llega a España una de las películas más esperadas del año, Capitán América: Civil War, una semana antes que en Estados Unidos. Es bien sabido que las dos primeras partes de la trilogía del centinela de la libertad, sobre todo El soldado de invierno, es de lo mejor que ha sacado Marvel en su mundo cinematográfico, luego no es raro que el mundo entero espere que Civil War esté a la altura de sus predecesoras. Tras los hechos sucedidos en Los Vengadores: La Era de Ultrón y sus daños colaterales incluidos, Steve Rogers lidera al nuevo equipo de Vengadores y todos se verán involucrados en un conflicto que hará que el gobierno instale un sistema para supervisar y dirigir a los superhéroes. Está nueva situación en la que se encuentran, provoca la ruptura de Los Vengadores dividiéndolos en dos equipos, uno liderado por Steve Rogers que, como siempre, lucha por la libertad, en este caso, de los superhéroes sin intervención gubernamental, y el otro liderado por Tony Stark, que apoya la decisión del gobierno. A todo esto se le une Bucky/Soldado de invierno, al que Steve quiere proteger y “traer” de vuelta cueste lo que cueste.




El pasado miércoles se estrenó en nuestro pais el bombazo que DC Comics y Warner tienen preparado para este año. Ni más ni menos que Batman v Superman, el murciélago de Gotham contra el último hijo de Krypton, o lo que es lo mismo, el debut de Ben Affleck como Bruce Wayne, contra Henry Cavill como Kal-El. Repite en la dirección Zack Snyder, quien además será el encargado de la dirección de La Liga de la Justicia, cuyo primer pasito es BvS, y para ello se apellida de El Amanecer de la Justicia. Para ello, nos presentan también a los que serán los componentes de la Liga: Aquaman (Jason Momoa), The Flash (Ezra Miller) y Cyborg (Ray Fisher), junto con Wonder Woman, interpretada por Gal Gadot, que tiene protagonismo en esta nueva entrega. Por lo pronto, la película se ha convertido en la película de Batman más taquillera de la historia en su primer fin de semana de estreno.
buenrollismo de Marvel, marca personal de las pelis de Disney (que no significa que eso sea malo). Pero se juntaron varios detalles: gran concepto, gran dirección, gran guión (David S. Goyer y Jonathan Nolan) y gran interpretación de Christian Bale. Y lo más importante, el personaje de Batman que, parafraseándole, era lo suficientemente fuerte para soportar ese peso, un superhéroe con un trasfondo mucho más interesante que el de Superman, con unos dilemas existenciales y unas lineas rojas muy difusas (es mi opinion, faltaria mas), con una moral muy gris por momentos. Pero en el gran éxito de la trilogía de Nolan, en que El Caballero Oscuro se haya convertido en una cinta de culto, se halla el gran problema de lo que ha venido posteriormente, el gran caballo de batalla de Warner y DC. Ahora es necesario hacer películas «serias» con todos sus superhéroes, y es que no todos entienden que la oscuridad o la película «seria» no vale para todos ellos. Desde luego que para Superman no, y se demostró en El Hombre de Acero, con Nolan como productor ejecutivo, pero en manos de un Zack Snyder desatado (que ya empezaba a engañarnos con Sucker Punch aunque a mi me guste y le defendiese), a la par que pretencioso visualmente. Y empezaron a llenar la película de frases lapidarias que esconden filosofía barata, con las constantes y más que evidentes referencias a Jesucristo que hasta mi sobrina de 9 años las entendería (como la infame escena en que baja a la Tierra en forma de cruz, tras hablar con el Padre Omnisciente que le convence de poder salvarlos a todos). Entre eso y el padre adoptivo de la criatura Jonathan
los sentimientos hacia las respectivas madres de los protagonistas... Bueno, todo sin pies ni cabeza y haciendo de algo estúpido una obra de ingeniería maquiavélica (pero que para muchos fanboys es algo súper inteligente y manipulador, ideado por un Lex Luthor inteligentísimo, que da miedo verle y que aterra… En fin, sin palabras…). A todo esto hay que añadirle escenas oníricas de Batman imaginando un futuro con un Superman malo, incluido policía pseudo nazi a su servicio. Todas y cada una de ellas están fuera de contexto, metidas con calzador para meter algo de acción durante esa primera hora y media en la que solo hay diálogos ridículos. En fin, todo profundidad y filosofía barata, sobre todo gracias a un Jesse Eisenberg que hace de su personaje Lex Luthor un esperpento. Me atrevo a decir que pocas veces he visto a un actor interpretar de manera tan ridícula, psicótica, histriónica un personaje. Lex Luthor posee las lineas de diálogos más lamentables de toda la película, con discursos infantiles sobre la moralidad de los actos y las analogías con los dioses, recubiertas con frases rimbombantes para sonar mazo de inteligente, para que todos los fanboys de mentes simples se crean que están viendo una película seria y profunda (y ojo, eso se lo dice él mismo a Lois Lane, toda una declaración de intenciones), todo ello rodeado de ruiditos, murmullos y tartamudeos. Gracias Zack Snyder por destrozar un personaje de esa manera, por querer tener tu propio Joker del gran Heath Ledger de manera tan zafia, ruin y lamentable.





