Etiqueta: Alien

  • Alien Covenant, o cómo seguir destrozando una leyenda del cine

    Os lo reconozco. De vez en cuando (más de lo que me gustaría), soy masoquista.

    masoquismo
    nombre masculino
    1. Conducta sexual en la que se obtiene la excitación y la satisfacción sexual a través del propio dolor físico o psíquico, la humillación, la dominación y el sometimiento.
    2. Disfrute o placer que se experimenta con un pensamiento, situación o hecho desagradable o doloroso.

    Si os parece bien, nos centramos en la segunda acepción, aplicada en especial al cine. De la primera hablamos en otra ocasión. Pues bien, el sábado me dio por visionar de nuevo Alien Covenant, la última fechoría de Ridley Scott tras Prometheus. Y lo peor es que la comete con el xenomorfo que él mismo hizo famoso no, mítico, allá por 1979. Y es que, como no tuve bastante en el cine, con un constante facepalm y de la que no me salí de la sala porque iba acompañado (cosa rara), pues decidí verla de nuevo por si me había perdido algo. En fin, que soy masoca, y quizás sea consecuencia de no poder hablar de mi experiencia en la primera acepción de la definición. ¡Mejor me iría!

    alien-covenant_2

    No voy a hablar de Alien, todo el mundo la conoce y sabe que es una de las mejores películas del género de terror, ambientada en el espacio y desarrollada en escenarios claustrofóbicos. No hablo de la segunda (casi mejorada por James Cameron), ni siquiera de las sucesivas, ya que me centro en la obra maestra de Ridley Scott. Ya con Prometheus me llevé un chasco tremendo, porque el punto de partida de la historia me parecía muy prometedor, es decir, quién era el space jockey que aparece en la cinta original. Y claro, prometía hasta que se metió en berenjenales cósmicos metafísicos pajilleros sobre la búsqueda de los creadores, los dioses y los androides cabroncetes que imitan a Peter O’Toole. Todo un despropósito, sin xenomorfo de por medio (bueno, habia una cosa que tenía un aire al xenomorfo), con decisiones gilipollescas de los protagonistas, en fin, todo demencial.

     

     

    Ridley Scott reconoció que se había equivocado con Prometheus, y se plantó con Alien Covenant, en la que prometía recuperar la esencia de la película original. Nos iba a contar la historia de una nave colona que se dirige a un planeta y que se ve obligada a cambiar de rumbo y, claro, se encuentran lo que se encuentran. Parecía con los trailers que iba a recuperar la esencia de Alien, ya que podíamos ver al xenomorfo original y diversas escenas que recordaban a la clásica. Y nos emocionamos, al menos yo. ¡Qué iluso! Al final, Alien Covenant es una secuela directa de Prometheus, en la que vuelve a contar con Michael Fassbender, que interpreta al androide ya conocido David, y al nuevo llamado Walter, que se convertirán en Walvid. El resto del reparto se la pela porque son carnaza para el bicho y así convertir Alien es un slasher.

     

     

    Alien Covenant vuelve a cometer los mismo errores que en Prometheus, es decir, la pretenciosidad, los dioses, la búsqueda de los creadores y su puta madre metafísica, hasta el punto de que en la lamentable y pretenciosa primera escena, nos diga que David se hace un cabrón porque su creador, Peter Weyland le hace servirle un té. Los problemas de guión en la película son de bulto y muy graves. De nuevo tenemos una nave que manda a tomar por culo sus planes científicos, elaborados durante décadas, porque reciben una llamada de socorro de un planeta en apariencia habitable, en el que pueden establecer la colonia que llevan. La decisión la toma el capitán nuevo (que curiosamente es religioso profundo y eso le convierte en extremista. Tela), quien releva a James Franco, muerto a las primeras de cambio y sin apenas sumar 5 minutos de tiempo de pantalla. Pues pallá que van, y bajan a puerta gayola, sin tener en cuenta el safety first y dando por bueno los datos del ordenador de la nave sobre la atmósfera. Y claro, pasa lo que pasa… Se infectan con esporas que se meten hasta en el ogt de los exploradores de palo, con especial ensañamiento con el fumador de la misión (¡que fijación por favor!). Y de repente, aparece el primer neomorfo, o xenomorfo o morfomelapolla y desde ese momento, se lía parda. Ojo, el bichito de marras da patadas voladoras karatekas asi, con media vuelta y todo.

    alien_ZvqlOdk.jpg

    Pero los momentos más ridículos están por llegar, y todos ellos protagonizados por Walvid. El momento de más vergüenza ajena es un plano en que comparten una flauta y le enseña a tocar, mientras discuten acerca del amor, de su creador humano y demás leches, todo ello con el acento inglés de David, que así le da como que más empaque y suena más culto y rimbombante. Claro, la escena termina en otra secuencia, con un beso fraternal entre los dos, antes de que David de por finalizado el Walvid. Bochornoso. Pero antes le sobra tiempo para citar a Shelley y su Ozymandias (no podía faltar una cita de un poeta británico) mientras nos explica como aniquiló a los ingenieros (tan listos no eran los cabrones) y nos cuenta que el xenomorfo es producto de la ingeniería genética de David, el destructor de mundos trastornado porque su creador le pidió poner una taza de té. Tremendo.

     

     

    A partir de ese momento, la película se convierte en un slasher de muertes por decapitacion, parejas atravesadas en la ducha mientra estan follando (l amejor manera de destraumatizarse de todo lo que les ha pasado…) y de escenas copiadas de Alien, pero con luces rojas que molan más. Y la guinda la pone el otro momento ridículo, además impropio de Ridley Scott, y es tomarnos por gilipollas cuando nos hace pensar que el androide que se sube a la nave es David en lugar de Walter, y claro, la lia parda a su manera.

    aien-covenant-prologue-19

    En fin, Alien Covenant es infame, dicho claramente. Es un insulto a la inteligencia del pobre cinéfilo de bien que confía en Scott, sobre todo después de Marte, y piensa que hay que darle una oportunidad, a pesar del esperpento de Prometheus. Y es que comete los mismos errores de bulto que en la anterior, esto es, protagonistas estúpidos, decisiones gilipollescas y situaciones ridículas y bochornosas. Alien no es esto. Alien es un bicho que se esconde de puta madre, que te aparece de debajo de las piedras y te come con la boca esa que le sale de la boca, joder. No me hables de dioses, complejos creacionistas, preguntas metafísicas, ingenieros y demás leches. Y lo peor es que Scott ha dicho que quiere hacer más, y yo solo pienso en el pobre Neil Blomkamp, que le jodieron su Alien 5 por este… bodrio.

    https://twitter.com/sincriterion/status/883799942720102400

  • Ridley Scott: La esencia del Doppelgänger

    Doppelgänger es un vocablo alemán para definir el doble fantasmagórico de una persona viva. El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al “gemelo malvado”. Wikipedia dixit.

    ridley-scott

    Con motivo del estreno de Marte, he aprovechado el tirón para hacer un pequeño gran repaso de la filmografía de su director, Ridley Scott, responsable de algunas de las películas más grandes del cine actual, con filmes que se han convertido en clásicos, películas de culto o iconos de la imaginería colectiva de nuestra sociedad cinéfila, y como consecuencia, uno de los grandes culpables de mi pasión por el cine y del movimiento Sincriterion por el que se rige mi vida cinematográfica.

    Y es que el término Doppelgänger le va como anillo al dedo al bueno de Ridley, ya que el término aparece en varias obras literarias de ciencia ficción y literatura fantástica, dos de los géneros en los que el director anglosajón  ha destacado sobremanera. Solo hay que ver Alien, Blade Runner o Legend. Pero mejor, vayamos por partes.

    Se forja el Mito (si con mayúsculas)

    Proveniente, como muchos otros de sus colegas de profesión, del mundo de la publicidad, tras un debut prometedor con Los Duelistas (1977), pronto ganó fama mundial con sus dos siguientes proyectos: Alien, El Octavo Pasajero y Blade Runner. Qué se puede decir de ambas películas. Con Alien redefinió el cine de terror del momento, sentando las futuras bases del género, esto es, ambientes claustrofóbicos, sin posibilidad de huida, un solo escenario del que no se puede escapar, una figura maligna a la que apenas se la ve pero que siempre está presente, planos cerrados, escasa iluminación, personajes con sus propias motivaciones, un gran montaje, efectos y la figura del androide maligno. ¿Qué más se puede pedir? ¿Marines armados hasta los dientes? (gracias James Cameron). Lo cierto es que mucha culpa del éxito de la película fue el diseño de producción y la imaginería de H.R. Giger y su xenomorfo. Todo en ella rezuma originalidad, tensión, imaginación por los cuatro costados. Sin duda, una de las primeras pelis (y de las pocas) que lograron acojonarme de verdad.

    ridley_scott_alien

    Superar Alien era complicado. La ciencia ficción estaba en auge con 2001: Una Odisea del Espacio, Star Trek, La Guerra de las Galaxias, ET, la propia Alien. Sin embargo, rodó la que para muchos es la película perfecta de ciencia ficción, con permiso de 2001 (y su actualización moderna Interstellar): Blade Runner. Inspirada en la novela Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas, del maestro Philip K. Dick, de nuevo los ambientes claustrofóbicos lo dominan todo, una fuerza visual pocas veces vista en una película, una banda sonora que te transporta desde la primera apertura de la lira. Un ojo que refleja las llamas de una fábrica: Los Angeles, noviembre de 2019. Cyberpunk más puro y duro del que puedas imaginar y directa a ser película de culto, y eso que tuvo malas críticas y poca aceptación de público… Y luego se desarrolla sola con sus personajes: Replicantes, pellejudos, policías Blade Runners, grandes empresarios jugando a ser Dios. Hablar de Blade Runner es hablar de ciencia ficción en estado puro, de cine en estado puro, de sentarte en una butaca y no querer levantarte, sin duda merece un artículo aparte.

    Pero también es hablar del atisbo del doppelgänger de Scott, ya que con Blade Runner, el amigo Ridley inventó el Director’s Cut, y sentó las bases de la aparición del doppelgänger. Y es que hay hasta siete versiones de la misma, en las que el final incluso cambia. ¿Es Deckard un replicante? ¿No? Con voz en off o no al final. Con unicornio o sin él. De todas las clases posibles. Al final, la que se quedó como oficial fue la versión del 2008, The Final Cut. La megalomanía de Ridley Scott empezaba a notarse.

    Y empezaba a aparecer en pantalla. Tras dos obras maestras del cine de acción y del buddy movie, Black Rain (una de mis películas favoritas, con Yakuzas y con un pobrecin Andy Garcia) y Thelma & Louise (buddy movie femenina con un final increíble), tuvo un periodo confuso con cintas como Marea Blanca y La Teniente O’Neill, hasta que en 2000 estrenó la película que le encumbró como creador de iconos: Gladiator, sin duda a la altura de Alien y Blade Runner. Se trata de una gran película, sin paleativos, con grandes interpretaciones, un buen guión, grandes decorados y efectos especiales, un montaje impresionante, un gran Russell Crowe que le valió un Oscar, y una banda sonora de Hans Zimmer que retumba en los oídos de todos los adictos a las bandas sonoras y un premio Oscar a la mejor película del año 2000.

    La fuerza visual de Ridley Scott es y será incontestable. Como muchos colegas de profesión le catalogan, es un genio visual. Y es cierto. En todos sus planos, muy estudiados, pasan muchas cosas, se cuentan muchas cosas, hay muchas composiciones diferentes y muchos colores diferentes. Sabe sacar lo mejor de los actores con los que trabaja (Michael Douglas, Harrison Ford, Sigourney Weaver, Russell Crowe, Denzel Washington o Giannina Facio, su mujer) y eso hace que sus películas (las buenas) sean intensas y conectes con ellas. Su doppelgänger es todo lo contrario, pasa de todo, de desconecta de la historia (Un Buen Año, Exodus) o no sabe donde está ni que contar (Matchstick Men, El Consejero).

    La esencia del doppelgänger: El Reino de los Cielos

    Tal es el nivel de bipolaridad de Ridley Scott que tiene un ejemplo clarísimo de esa lucha entre las dos personalidades. En el caso de El Reino de los Cielos, la versión estrenada en salas es del doppelgänger, con sus marcas de identidad: visualmente imponente, pero sin conexión, con lagunas muy importantes en el desarrollo y personajes incomprendidos. Pero debe ser que Ridley Scott, tras cortarse cuando se afeitaba tuvo una epifanía. Pensó voy a hacer el Director’s Cut del Doppelgänger. Y la versión que salió es una de sus mejores obras, comprensible, con los personajes más desarrollados y teniendo claro lo que quiere contar. Rizó el rizo, en la misma película, tenemos a los dos caracteres, a los dos protagonistas de la carrera cinematográfica de Ridley Scott.

    Pero es que luego, te coge y te hace American Gangster, un peliculón como la copa de un pino, gracias sobre todo a Denzel Washington y Russell Crowe. Y vuelves a recobrar la fe en Ridley. Pero es que, cuando lo haces, te calza Prometheus (pasando sin pena ni gloria por Robin Hood, que me gusta mucho, y por Red de Mentiras) y te jode un mito como Alien (y que seguirá jodiendo con la confirmada Alien: Paradise Lost), por mucha potencia visual que tenga. Yo siempre me convencía diciéndome a mi mismo: te puede gustar más o menos la historia que cuente, pero puedes estar tranquilo que la película será buena y muy bien hecha. Prometheus me jodió esa frase.

    Ahora vuelve con Marte. Vuelve a la ciencia ficción, terreno donde ha alcanzado su más que merecido puesto en la Historia del cine (al César lo que es del César), pero también al género en el que su doppelgänger más daño le ha hecho con PrometheusTengo esperanzas, muchas esperanzas de que este sea el retorno, como parece que dicen las críticas, del Ridley Scott bueno. Si es así, eso significa que el dopplegänger seguirá jodiendo Alien, con Paradise Lost.

    la_ca_1017_exodus_gods_kings

    Y eso es muy mala noticia. Muy, muy mala.

  • Prometheus será Alien: Paradise Lost (gritos de horror de fondo)

    «Aunque Prometheus comparte cadenas de ADN de Alien, por así decir, no es Alien»
    Ridley Scott.

    Ridley Scott te quiere joder definitivamente Alien
    Ridley Scott te quiere joder definitivamente Alien

    Durante la promoción de su próximo estreno The Martian, Ridley Scott ha confirmado que el título definitivo de la secuela de Prometheus será Alien: Paradise Lost, en referencia al poema homónimo de John Milton. Zas en toda la boca. Y claro, no solo será la secuela, sino que pretende hacer 3 películas más. ZAS! En toda la boca. ZASCA! ZASCA! y ZASCA! por cada una de ellas. Y es que le tocaba desquitarse de las buenas críticas que estaba recibiendo por The Martian.

    deacon_prometheusmovie_still2

    Según a confirmado, Alien: Paradise Lost se desarrollará en el planeta de origen de los Ingenieros, y aunque no volverán los diseños de H.R. Giger (a pesar de llevar el título de Alien) ha confirmado que meterá nuevos y aterradores monstruos, incluyendo el engendro proveniente de la sepia asesina y el Ingeniero (pero cómo te dejaste ingeniero!), cariñosamente apodado pero qué coño The Deacon.

    ¡Cómo eres tan osado, Ridley! ¿Y en qué situacion queda Neill Blomkamp y su Alien 5?

    Fuente: SuperHeroHype